Comedia en tres actos y en verso de Félix Lope de Vega Carpió (1562-1635), publicada en 1621. Aunque teatralmente floja, esta comedia logra un particular relieve gracias al realismo crudo con que se presentan tipos y caracteres.
Lucrecia, víctima de su pobreza y, todavía más, de la ambición de la madre, acallando los impulsos de su corazón, que la inclinan hacia el joven don Juan, contrae matrimonio con un viejo milanés (para los españoles del tiempo de Lope, milaneses y genoveses eran sinónimos de riqueza). En los tres años que dura ese matrimonio infeliz, Lucrecia se consuela pensando en el amor que le profesa el joven pretendiente rechazado, y cuando el milanés muere, legándole 30.000 ducados, se arrojaría complaciente en brazos del enamorado si una cláusula del testamento no prescribiese que sólo puede .disfrutar de la cuantiosa herencia si acepta como segundo esposo a un sobrino del difunto, también milanés. Lucrecia se deja malcasar estoicamente, por segunda vez; el nuevo esposo es bizco, cojo e inepto, y el nuevo matrimonio se rescinde mediante un compromiso que permite a Lucrecia y a la madre, salvar la mayor parte de los treinta mil ducados y, finalmente, visto que la capital del Milanesado no le trae ninguna otra amenaza dorada, puede dar satisfacción a los impulsos de su corazón.
No existe obra de Lope en que el problema económico asuma papel tan importante como en ésta: el sentimiento de Lucrecia es sincero e intenso — hay una escena de amor, entre ella y el novio imposible, que tiene el perfume patético de un idilio romántico—, pero su ardor arranca un palpitar más hondo, a la joven, la cual parece pensar que el amor es un lujo reservado tan sólo a las personas que viven de renta. La conexión de los personajes y los caracteres, o tal vez el virtuosismo lingüístico, incitó a Lope a versificar en italiano todo el papel del segundo marido milanés.
A. R. Ferrarin

