La Lógica como Ciencia del Concepto Puro, Benedetto Croce

[Lógica come scienza del concetto puro]. Obra filosófica de Benedetto Croce (1866-1953), ampliación y refundición, publicada en 1908, de la memoria titulada Lineamenti di una lógica come scienza del concetto puro [Esbozo de-una lógica como ciencia del concepto puro, 1904-1905] y segundo volumen de la Filosofía del espí­ritu. El intento del autor, que ya en su Estética (v.) había referido el arte a su fuente originaria en el espíritu, era reivindi­car la «seriedad del pensamiento lógico» frente al empirismo y al abstractismo, pero también frente a las doctrinas intuicionistas, místicas y pragmáticas, «qué derribaban, juntamente con el positivismo, con razón rechazado, toda forma de logicidad».

La obra consta de cuatro partes. En la primera trata del concepto puro, del juicio individual y de la síntesis a priori lógica; en la segunda, de la filosofía, de la historia y de las ciencias naturales y matemáticas; en la tercera, de las formas de los errores y de la búsqueda de la verdad. La última está dedicada a pun­tos de vista históricos sobre la historia de la lógica y la historia de la filosofía, la teoría del concepto y la del juicio individual, la teoría de las relaciones entre pensamiento y palabra y la Lógica formalista, para concluir con una más precisa determinación del ca­rácter de la lógica que el autor presenta y de sus innovaciones en relación con el pen­samiento lógico tradicional. Para restablecer el valor de la logicidad’ en el concepto, que por lo mismo determina como puro, Croce somete a crítica los que él llama pseudoconceptos, esto es, definiciones conceptuales, que las ciencias particulares y las matemáticas sacan, por un procedimiento empírico, de los datos de la experiencia depurados por un mero proceso de abstracción. Estos pseudoconceptos carecen precisamente de aquellos caracteres de universalidad y absolutez que distinguen la conciencia concreta, esto es, aquella que es la percepción misma de la realidad.

Estos caracteres los poseen, en cambio, los conceptos puros, que toman del pensamiento mismo su universalidad y su contenido (belleza, en arte; verdad, en ló­gica; utilidad, en economía; bien, en moral). Los pseudoconceptos, como por ejemplo las leyes de la naturaleza, son generales, mien­tras los conceptos puros son universales. Y, puesto que la realidad es indivisible, puesto que nada se repite con ritmo mecá­nico, el concepto puro, mientras se afirma como universalmente verdadero, es siem­pre individual y expresa la realidad en su individualidad irreductible; el pseudoconcepto la expresa, por el contrario, en una genericidad indiferenciada. El concepto im­plica siempre en sí una oposición: lo bello no se advierte si no es por contraposición a lo feo, etc. Pero además del principio de oposición, para explicar la estructura lógica de nuestra mente hay que recurrir a la doctrina de los distintos. El concepto de bello no es el opuesto del de útil, pero es distinto de él. Por otra parte, como sín­tesis de universal e individual, el pensa­miento sólo puede pensar la verdad.

El error nace de preocupaciones prácticas o pasionales que interfieren con el normal procedimiento del pensar lógico, perturbán­dolo. El esfuerzo llevado a cabo por Croce en su Lógica consiste precisamente en reivindicar para el pensamiento el carácter lógico sin separarlo de la realidad viva que siempre es individual. El positivismo había rebajado la humanidad a la natura­leza y pretendido casi explicar nuestro mundo con los procedimientos de las cien­cias particulares y matemáticas, que por definición, recuerda Croce, son abstractas y, por consiguiente, no pueden captar la vida; por otra parte, las corrientes intuicionistas, pragmáticas y, en general, irra­cionalistas, para oponerse al mecanismo naturalista del positivismo habían acabado negando incluso el pensamiento, que es y no puede ser otra cosa que absolutez y univer­salidad. Lo universal, que Croce se esfuerza en definir, es a la vez pura universalidad a priori y apremiante intuición individual. Así la historia se resuelve en la filosofía o la filosofía en la historia.

E. Codignola