[Libro di Fioravante]. Novela italiana en prosa, del siglo XIV. Fiovo, sobrino del emperador Constantino, habiendo matado a un cortesano en un duelo surgido por un fútil motivo, se ve obligado a exilarse. Parte con dos primos, Otto y Gilfroi, y, encontrándose por casualidad con un tercero, Ansoigi, que se une a ellos, se dirige hacia Francia y le ocurren varias peripecias antes de llegar a París. Aquí el rey Fiorenzo está sitiado por Salatrés de Sansogne. Fiovo se distingue en seguida y es nombrado capitán general, mata a Salatrés y derrota a sus ejércitos. Le han ayudado también, sin saberlo Fiorenzo, algunas milicias de su tío Constantino. Terminada la guerra, el -rey querría dar como esposa a Fiovo una de sus hijas, pero él ama y toma en su lugar a Brandoia, hija del vencido Salatrés. La otra, irritada, de acuerdo con su padre, intenta envenenar al extranjero, pero Fiorenzo paga con la vida la traición, una vez descubierta. De este modo todo su reino pasa a manos de Fiovo, que convierte aquella población al cristianismo, mientras que la hija de Fiorenzo se casa con Ansoigi y obtiene el señorío de Maguncia y de otras vastas comarcas. Éstos serán los fundadores de la famosa familia de los traidores. Pero durante este tiempo Roma es atacada por un hijo de Salatrés, Fiovo corre en su ayuda; y obtiene una estrepitosa victoria, gracias sobre todo al valor de Riccieri, un personaje oscuro que adquiere importancia a partir de este momento.
Ahora Fiovo sucede en el trono a su tío Constantino y deja el trono de Francia a su hijo Fiorello. Sólo aquí puede decirse que comienza la historia de Fioravante, hijo de Fiorello. Éste, que ha ofendido a su maestro Salardo, es exilado, y con el destierro comienzan sus aventuras; la lucha contra Balante, rey de Balda; el amor con la hija de éste, Dusolina; su vuelta a París, a la muerte de su padre, y la sucesión al trono. Pero también aquí se complican las cosas. Dusolina, acusada de adulterio, queda abandonada en un desierto con dos hijitos, a uno de los cuales rapta un león y al otro un ladrón. Pero el león no es otro que San Marcos, que muchos años después devuelve sus hijos a Fioravante, en las personas de un tal Gisberto y de Octaviano del León. Tras de algunas aventuras, Gisberto se convierte en rey de Francia, y Octaviano, de Balda. La narración continúa con la descendencia de Gisberto y de Octaviano, hasta Guido, padre de Buovo de Antona. De este modo el libro de Fioravante se relaciona con el de Bueves d’Hanstone (v.), y éste a su vez se inserta en los Reales de Francia (v.), de Andrea da Barberino, del que constituye los tres primeros libros. En sustancia es la historia legendaria de la estirpe que cristianizó a Francia y la condujo a su gran esplendor de la época Carolingia. Esta leyenda se encuentra en una canción de gesta francesa del siglo XIII, Floovent, y en la Flovents saga islandesa, en la que la narración es bastante semejante a la versión italiana.
C. Cremonesi

