[El libro canónico de los documentos; más comúnmente: Anales]. Es la obra más antigua de la literatura china y contiene una serie de memorias históricas que, según la tradición, Confucio (551- 479 a. de C.) sacó de los viejos archivos de la dinastía Chou (1122-255 a. de C.) para adaptarlas a la enseñanza de sus discípulos. En 213 a. de C. el famoso incendio de libros, ordenado por el emperador Ch’in Shih Huang Ti, destruyó, junto con muchas otras obras de la antigua China, la que nos ocupa. Pero ascendidos al trono los Han, los soberanos de esta dinastía (206 a. de C.- 8 d. de C.) trataron, dentro de lo posible, de remediar los daños del incendio y ordenaron en toda China la búsqueda de copias de las obras perdidas.
Así fue como, en 178 a. de C., un viejo literato llamado Fu Shéng volvió a escribir de memoria 28 capítulos del texto, los únicos que recordaba. Poco después, en 140 a. de C., una copia completa del Shu Ching fue hallada en una pared de la casa de Confucio derribada por orden de Kung, señor de Lu, el pueblo natal del filósofo. Todavía más tarde, hacia 97 a. de C., un descendiente de Confucio, K’ung An-kuo, refundió el texto, reuniendo cuanto se había hallado del mismo, y lo transcribió para darle una forma definitiva (adviértase que la escritura, desde la época de Confucio, había sufrido notables variaciones). Pero las vicisitudes del libro no habían terminado aún, pues en el 317 d. de C., Mei Tzé había de someterlo a variaciones cuya importancia se desconoce. Primero llamado Shang Shu (Libro noble o sagrado, nombre que todavía se usa algunas veces), el Shu Ching tomó este título bajo el emperador Wu (140-85 a. de C.), cuando entró a formar parte del Wu Ching (v.). De los 100 capítulos que originariamente lo componían, sólo quedan 58, de los cuales 28 son generalmente considerados auténticos o al menos los más antiguos. Entre éstos merecen especial mención por su importancia el Hung Fang [La gran regla] que, compuesto, según la tradición, en 1050 a. de C., contiene la esencia de la filosofía y de los principios de gobierno del pueblo chino anteriormente a la dinastía Chou; y el Yü Kung [El tributo de Yü] que, según Chavannes, puede hacerse ascender al menos al siglo IX a. de C. y contiene un resumen de la geografía de la China antigua, con el relato de las grandes obras de canalización efectuadas por el mítico emperador Yü.
El Shu Ching comprende casi 1.700 años de la historia china más antigua, pero en forma desligada y con amplias lagunas. Consta de cinco partes distintas: la primera, el libro de Yao (2357-2258 a. de C., según la cronología indígena) y la segunda, el libro de Shun (2255-2206 a. de C.), contienen en gran parte las instrucciones de estos dos soberanos míticos y de sus ministros;, el tercer libro se refiere a la dinastía Hsia (2205-1767 a. de C.), la primera de la serie, y contiene el capítulo Yü Kung ya citado; el cuarto y quinto libros son una historia incompleta de las dos dinastías Shang (1766-1122 a. de C.) y Chou. La crítica indígena ha trabajado mucho sobre el Shu Ching; las obras más importantes fueron efectuadas por la llamada «escuela de la sabiduría de Han», bajo la dinastía Ch’ing (1644-1912), cuyos soberanos concedían a los literatos gran libertad e independencia en el campo de los estudios, que favorecieron y alentaron en diversa forma. Algún crítico chino duda sobre la autenticidad y la fecha del Shu Ching.
Ku Chiehk’ang, por ejemplo, en su Ku Shih P’ien [Exposición crítica de la historia antigua], considera que muchas partes del texto son falsificaciones hechas bajo el reinado del usurpador Wang Mang (9-13 d. de C.); otros, en cambio, aun admitiendo algunas falsificaciones, consideran que la mayor parte de la obra es genuina. Sea como sea, el Shu Ching perdura como documento de gran importancia para el estudio de las tradiciones más antiguas del pueblo chino. Eruditos indígenas de todas las épocas han publicado numerosos comentarios, y estudiosos europeos lo han traducido varias veces: J. Legge en sus Chínese Classics; S. Couvreur en francés (Chou King. Anciennes Annales de la Chine, Sien-hsien, 1926); A. Zottoli, parcialmente en latín, en el III vol. de su Cursus Litteraturae Sinicae (Shanghai, 1880).
M. Muccioli

