Algunos medios consideran a Nawal el Saadawi como la voz femenina más original del mundo árabe.
En la mujer que buscaba nos narra la historia de una funcionaria que no tiene nada que hacer en su trabajo y que un día se ve abandonada en un restaurante porque el hombre al que ama, y con el que lleva viéndose un tiempo, no ha acudido a la cita.
Esto desequilibra completamente su vida y la obliga a hacerse todas las preguntas que había evitado hasta ese momento, ya que descubre el vacío de sus intenciones y de sus planes.
La mujer que buscaba es un recorrido por la vida de una mujer árabe, de la que se espera que no tenga vida propia ni ambiciones, pero que no puede tampoco conformarse con dejar dormir su inteligencia.
Otro de los problemas que se plantean, y desde un punto de vista bastante original, es como desaparece en realidad el deseo de seguir adelante cuando no se ejercita constantemente. A medida que avanzamos en la novela vamos vinedo un desmoronamiento interior de la protagonista y una presión cada vez más agobiante del mundo exterior, un mundo de tradicione sy tópicos que ella detesta y que s eva haciendo con el control de la situación en colaboración con una parte de ella misma.
La novela no me gustó. Pero a lo mejor es que hay que ser mujer, o mujer árabe para apreciarla. Por si acaso, y porque no es mala, os la presento.
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TÍTULO=»La mujer que buscaba (Nawal el Saadawi)»
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Stephen King se hizo famoso con Carrie (1974), la historia de una joven perseguida que posee terroríficos poderes destructivos. Después de La semilla del diablo y El exorcista, la primera novela de King tuvo mucho éxito, como libro y como película. Rápidamente le siguió El misterio de Salem’s Lot (‘Salem’s Lot), un libro mucho más voluminoso, que es su homenaje a la leyenda de Drácula. Su marco es una pequeña ciudad de Nueva Inglaterra llamada Jerusalem’s Lot («’Salem’s» como abreviatura), en la actualidad. Aquí una grande y vieja casa abandonada, «el lugar de Marsten», es ocupada por un misterioso recién llegado que resulta ser un vampiro de tipo clásico. El solitario señor Barlow gradualmente infecta a todo el pueblo con la enfermedad del vampirismo, convirtiendo a sus 1.300 habitantes en una colonia de vampiros. El punto de vista cambia, pero la historia se cuenta principalmente a través de los ojos de Ben Mears, un escritor de 32 años que acaba de volver a la ciudad después de pasar su vida de adulto en otra parte.
Este extraño libro de pesadilla fue publicado por vez primera después de la muerte del autor. Brian O’Nolan (1911–1966) fue un estimado periodista irlandés que escribió varias novelas con el seudónimo de «Flann O’Brien», la más conocida de las cuales era la primera, En Nadar–dos–Pájaros (1939). El tercer policía (The Third Policeman) fue escrito poco después de esta obra, que es casi una obra maestra, pero permaneció inédito durante varias décadas. Pese a esta prolongada falta de atención, demostró ser una creación excepcional de literatura fantástica, terrible y extraña. El relato está expresado en un estilo despreocupado e inexpresivo, y empieza con un asesinato. El narrador, que no puede recordar su propio nombre, relata cómo él y su amigo, el «perezoso y holgazán» John Divney, matan a un viejo por su dinero:
Un año después de que esta novela apareciese como libro original en rústica, fue filmada por Jack Arnold con el título de pacotilla El increíble hombre menguante. La película tuvo un éxito relativo, y desde entonces las reimpresiones del libro de Mathe-son han tendido a poner la palabra «increíble» en la cubierta. Esto es paradójico, pues la principal baza de Matheson es, de hecho, el grado de credibilidad que llegó a dar a una premisa absurda. Hay que olvidar la nube de vaporizador radiactivo que desencadena el inexorable proceso de contracción del protago-nista; sólo es un pretexto superficial de «ciencia ficción» para algo que es fundamentalmente una vigorosa fantasía psicoló-gica. Disfrutemos de los plausibles detalles domésticos que siguen, mientras el protagonista descubre que ya no es un hombre para su mujer y termina por convertirse en un escurridizo insecto debajo de los pies de ella. Toda la trama es como una fábula de Kafka en el marco de una Exposición de Hogares Ideales.
Durante la primavera y el verano de 1952 recorrí Francia de arriba abajo pidiendo viajes a los vehículos que pasaban. Vivía de casi nada, dibujaba sobre papel estraza y escribía sin parar: el lenguaje me había afectado como una diarrea. Además de ciertos cantos bastante epigonales (creo yo) sobre él difunto timonero Palinuro, produje un largo y tumoroso poema en el que Oskar Matzerath, antes de llamarse así, aparece como anacoreta estilista.