Un pintor vuelve a la tierra de su infancia, a las torturas moralesque lo convirtieron para siempre en un hombre atormentado, a la madre desafecta que lo expulsó un día de casa y nunca le habló de su propio pasado.
Después de alcanzar cierta fama y de comprobar que el mundo es algo más que el barroi de panonia, sin monumetos romanos, sin más pasado ni futuro que más barro y más gente que va y viene hacia ningún lado, Filip vuelve al provincianismo, a la sordidez, a decirse que él es eso también, y sobre todo eso. Vuelve a encointrarse de bruces con que hay más de esa tierra en su interior de lo que pensaba, y sólo allí, en aquella mezcolanza de olores y sinrazones puede encontar su fuerza original y volver a pintar como al principio, o aún mekor, proque su talento, el mucho o poco que tenga, sólo abe alimentarse de esa tierra, y esas lágrimas, y esos paisajes.
Los personajes de esta novela parecen a veces sacados de un aquelarre, y otras de un sueño ancestral, pero son siempre creíbles, arrastrados por un estilo arrebatador, denso y de impresionante volumen.
La trama vale la pena, pero aún más el estilo.
Y más quelamemoria, la impresión.
Y más que nada, un tono inasible, como de tilos.
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TÍTULO=»El retorno de Filip Latinovic (Miroslav Krleza)»
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Y en ninguno de sus libros es tan evidente como en este que hoy nos ocupa. Posiblemente la novela de estructura más compleja en la que se haya embarcado esta autora, y que se resuelva con total aplomo y suavidad. Y los problema narrativos de Por no mencionar al perro en principio no podrían ser mayores. No sólo es una novela de viajes en el tiempo, con las complicaciones que tal cosa introduce en el orden narrativo, sino además una comedia, con las limitaciones que eso impone en el ajuste de los elementos para producir el humor, y en el equilibrio para hacer estallar la carcajada. El hecho de que Connie Willis lo consiga, mientras reconstruye toda la época victoriana y desenreda la telaraña temporal de paradojas en la que mete a sus personajes, demuestra que es una autora dotada de algo más que de un envidiable sentido para la trama. Demuestra una vez más inteligencia, cuidado y amor por su obra (por ejemplo, el increíble, en apenas unas frases, cambio que se produce entre la personalidad que el lector atribuye a Lady Schrapnell y la que tiene realmente).