No es costumbre por aquí reseñar libros de arte, pero haremos una excepción con esta auténtica maravilla.
El recorrido por la época romántica y los autores que influenciaron al genio alemán o fueron influenciados por él es una delicia para los sentidos y para el conocimiento, sin sesudas disquisiciones ni lamentable jerga técnica. El libro, compuesto sobre todo de imágenes de distintos cuadros, se divide en varias partes que se van entrelazando entre sí: la época, la vida de Caspar David Friedrich, el análisis pormenorizado de algunas de sus obras, la explicación de su pensamiento y simbolismo, y los pintores de su tiempo, que lo encardinan en una época y en una corriente artística.
Desde sus primeras obras de juventud a sus cuadros casi terminales, cuando su salud física y mental se había resentido, podemos atravesar toda una era en la historia europea, con el culto a lo irracional y las fuerzas más profundas de la mente y los sentidos como intención y motivo último.
Caspar David Friedrich no es sólo un paisajista sombrío, sino también un hombre profundamente espiritual que busca la trascendencia y la plasma a través de símbolos que hoy son casi universales.
Quien quiera acercarse al romanticismo alemán, con sus cuadros llenos de niebla, ruinas góticas y nevados cementerios no va a encontrar ni mejor ocasión ni mejor ejemplo.



Llegamos ahora al tardío y gran Philip Kindred Dick (1928–1982), uno de los autores de culto en ciencia ficción. Aunque ninguno de sus libros haya sido un bestseller en la primera edición, ganó una extraordinaria lealtad y la protección de sus muchos admiradores, sobre todo en Europa, donde algunos lo consideraron el más importante autor norteamericano de cf. Pero le costó mucho tiempo alcanzar esa reputación. Sus primeras novelas, entre ellas Lotería solar (1955), El tiempo doblado (The World Jones Made, 1956) y Ojo en el cielo (1957), aparecieron por vez primera en ediciones de bolsillo y pasaron casi inadvertidas en la incontenible marea de las ediciones baratas. Tiempo desarticulado (Time Out of Joint) fue su primer libro encuadernado en tela.