Título (en lengua italiana) de una de las primeras narraciones de Honoré de Balzac (1799-1850), publicada en 1830. El viejo corso Bartolommeo del Piombo, su mujer y su hija Ginevra viven desterrados en París a consecuencia de las desastrosas luchas de una de las tradicionales «vendette» de su país, y el fiero proscrito encuentra protección y fortuna al lado del emperador, su compatriota.
Ginevra, de imperiosa y deslumbrante belleza, crece con el carácter indomable de su padre. Al sobrevenir la caída de Napoleón, la joven conoce a un oficial perseguido como bonapartista. Luchando con el celoso y casi morboso afecto del padre, consigue que la familia acepte al oficial como su prometido, pero se descubre que éste (un Luigi Porta) es el último superviviente de la familia que ha estado durante generaciones en lucha mortal con los Del Piombo. Rechazada por el inconmovible viejo Bartolommeo, Ginevra se casa a pesar de todo; pero cae en la miseria, y, después de breves años de contrariada felicidad, muere de aflicción.
Con este rápido final, mal justificado por las premisas, el cuento presenta el típico defecto, no raro en el Balzac de la primera época, de una trama románticamente arbitraria, escogida por el autor como pretexto para dar rienda suelta a sus poderosas cualidades estilísticas en algunos retratos de personajes de incomparable relieve y en ciertas escenas trágicas de extraordinaria sugestión. [Trad. de Pedro Gregorio Pérez (Barcelona, 1901) y de Joaquín García Bravo (Barcelona, 1901)]. M. Bonfantini
Balzac no puede ser medido por una obra aislada, sino por su conjunto; es preciso considerarlo como un panorama con montes y valles, con ilimitados confines, con abismos traidores y rápidos torrentes. Con él comienza — y si no hubiese aparecido Dostoievski se podría decir que termina — la idea de la novela como enciclopedia del mundo interior. (S. Zweig)

