Shuo Wên Shuo Wên Chieh Tzû, Hsü Shen

[Diccionario etimológico]. Obra filológica china de Hsü Shen, escrita en el año 100 d. de C., donde están recogidos los 5.340 ca­racteres de la antigua colección Ts’ang Chi Plien, así como los recopilados por los doctos en su tiempo, los de los libros clá­sicos, los grabados en bronce y en conchas de tortugas, formando en conjunto un total de 9.353 caracteres, de los cuales 1.163 es­tán duplicados, publicados en catorce partes con explicaciones de 133.041 palabras. El Shuo Wén es verdaderamente una obra re­volucionaria en el mundo cultural chino de su época y todavía es muy útil. La clasificación de los caracteres en 540 radica­les es una iniciativa del autor, que ha sido seguida por muchos otros, incluso moder­nos. Según su significado y origen, el autor divide los caracteres en seis categorías: a) «imágenes» (Hsiang), que reproducen la figura del objeto; b) «símbolos» (Chih- shih); c) «agregados lógicos» (Hui-i); d) «compuestos fonéticos» (Hsieh shéng); e) «Chuan-chu» (sinónimos que se emplean en lugar de los caracteres que se encuentran en la misma raíz); f) «Chia-chieh» (que se usan en lugar de los caracteres que tie­nen sonidos similares y significación análo­ga).

Así el estudioso comprende en seguida las relaciones entre la figura, el sonido y el significado del carácter. De los 9.353 ca­racteres, 7.697 son «compuestos fonéticos»; de ahí que encontremos muchos sonidos an­tiguos que sirven como punto de partida para los trabajos fonéticos, especialmente en la última dinastía. Están incluidos los significados originales, entonces olvidados, de los caracteres Chia-chieh de los libres clásicos. La escritura del Shuo Wén, que es fuente de investigación de los caracteres antiguos y de la sociedad antigua, es prin­cipalmente del tipo de Hsiao-chuan, la cual prácticamente es un residuo del tipo anti­guo. En la época de Hsü Shen la escritura china se encontraba en una fase de trans­formación; cada cual escribía como que­ría, y las variantes se multiplicaban; la finalidad de Hsü Shen fue corregir los erro­res, y mantener la uniformidad de la es­critura. Entre los diversos comentarios hay que recordar como los mejores los de Tuan Yü-ts’ai, Wang Yün, Kuei Fu y de Chu Chün-sheng de la última dinastía. Son nom­brados especialmente los dos primeros: Tuan es comprensivo y profundo, pero no carece de opiniones arbitrarias, mientras Wang es conocido por su precisión y originalidad. El padre L. Wieger, S. J., ha interpretado a fondo el Shuo Wén en su obra Caractéres Chinois (Hien-hsien, 1924), de gran impor­tancia para la sinología.

P. Siao Sci-yi