Lugares Etruscos, David Herbert Lawrence

[Etruscan Places]. Páginas de viaje de David Herbert Lawrence (1885-1930), publicadas en 1932. Lawrence nos presenta la ciudad de Tarquinia, con su exuberante belleza solar, rodeada de colinas de suaves colores. Nos describe los adelantos de la civilización etrusca, que tan bien se adaptó a este clima: esqueletos de viejos templos, leves y graciosos, y anti­guas tumbas con sus pinturas deterioradas y, a pesar de todo, misteriosamente vivas. Según Lawrence, los etruscos amaban el fluir de la vida, de la que captaban el ínti­mo sentido de alegría, y lo expresaban así fijando su fugacidad en un momento de su huida. Su arte es un arte vivo por captar el sentido inmediato de la existencia; aque­llos decorados maravillosamente aéreos, aquellas figuran que danzan, para las que la danza parece ser un instinto, un fervor religioso que anima los miembros, represen­tan precisamente la aceptación alegre del florecer gozoso de la vida. La divinidad está entendida así, sin abstracciones, en la per­fección y en la belleza de la existencia: la vida de ultratumba se presenta como la continuación de esta vida terrena, tan rica y armoniosa. Esto enseñan las ruinas etruscas; enseñan a creer en la vida, saboréandola en su inocencia, en su fluidez siempre desconocida y siempre maravillosamente nueva. Son páginas intensas de color tam­bién las que Lawrence dedica a la Maremma, evocada en toda su pintoresca aspereza primigenia.

G. Alliney