Licidas, John Milton

[Lycidas]. Elegía pastoral, en 193 versos, de John Milton (1608r1676), compuesta en 1637 a raíz de la muerte del estudiante Edward King, de la Universidad de Cambridge, ahogado en el mar de Irlanda el 10 de agosto de aquel año, y publicada en 1638 en una recopilación de poesías conmemorativas inspiradas en aquella desgracia. (Lycidas es nombre familiar de égloga clásica.) El poeta implora la ayuda de las musas para cantar la muerte de Licidas, y, evocando la feliz vida estudiantil, las horas pasadas entre el estudio y la charla y los sueños comunes, lamenta la muerte del amigo. Cierto que las ninfas de la costa irlandesa no se hallaban presentes — dice — cuando Licidas fue tragado por las aguas, y por ello pudo triunfar la muerte.

El poeta, para cantar la muerte del amigo, introduce a Camus, el genio del río Cam y de la ciudad de Cambridge, y a san Pedro, el cual, como pastor de la grey cristiana, llora la pérdida de aquel que hubiera sido un fiel ministro de Dios. La poesía termina con un apoteosis del joven muerto: «Oh pastores, Licidas, causa de vuestro dolor, no ha muerto, aunque haya desaparecido bajo las aguas. Ha resucitado y cruzado los aires para estar junto a Dios». Esta égloga, en la que son evidentes las influencias de Edmund Spenser (15529-1599), de Petrarca (1304-1374) y de la poesía latina «Alcon», de Baldassarre Castiglione (1478-1529) sigue métricamente los modelos italianos; incluso el final aparece en octavas; no obstante, es patente en toda la composición juvenil aquella rica y sonora armonía que carac­terizan la gran producción poética de Milton. Es famoso el pasaje en que el poeta, antes de la muerte de su amigo, se pre­gunta para qué sirve consagrarse a la in­grata musa en vez de gozar de los placeres mundanos y «juguetear con Amarilis en la sombra o con los rizosos cabellos de Neera» si no fuera que la fama «no es planta que crece en el suelo de los mortales» y que la recompensa de la virtud no se logra en esta tierra sino en el cielo.

E. Allodoli