Licenciado Vidriera, Agustín Moreto y Cabaña

Obra en tres jornadas, de Agustín Moreto y Cabaña (1618-1669). La acción transcurre en Urbino y sus inmediaciones.

El gracioso Gerundio — criado de Carlos, el protago­nista — recuerda a éste la mala suerte que les ha perseguido. Carlos está enamorado de Laura, hija del noble anciano Pompeyo, a quien Carlos pidió hace tiempo la mano de su hija, obteniendo por el momento res­puesta negativa hasta que no fuese célebre y rico. Carlos llega de Bolonia, de estudiar leyes, con prestigio pero sin fortuna. Toda­vía no es digno de Laura, a quien pretende su íntimo amigo Lisardo. Entre tanto, a causa de la muerte del duque Julio, Urbino queda sin sucesor y la corona recae en tres sobrinos suyos. Carlos fomenta la causa del duque y el pontífice reconoce a éste por sucesor. El duque ofrece la mano a Casandra, pero ésta apela la justicia de las armas y con el marqués Federico ataca a Urbino. Carlos trae a Casandra prisionera y rinde a Federico. Lisardo procura distraer la atención del duque y se atribuye tales hazañas (jora. I). Carlos y Gerundio viven en una mísera posada, mal atendidos y con aspecto de mendigos.

Pompeyo ha dado ya a Lisardo su consentimiento para que se case con Laura, quien sigue amando a Car­los. Éste y su criado* se rebelan y los toman por locos. A partir de ahora Carlos se finge loco, engañando a su criado; se imagina ser de vidrio, y suplica que no se le acer­quen, porque le quebrarían (jora. II). Cam­bia la suerte de Carlos. Es estimado por el duque, por Lisardo y Pompeyo. Todos le buscan, pues su compañía es agradable. Lau­ra está muy afligida, pues cree que es la causa de su locura. Por fin, en una fiesta en el salón del Alcázar, Carlos declara toda la verdad y sus hazañas para conseguir la mano de Laura. El engaño se deshace, y termina la obra con la boda del protagonista con Laura, y la del duque con Casandra.

Asegura Moreto, al finalizar el drama, que su trabajo nada tiene que ver con la novela de Cervantes. Y en efecto, la intriga es en­teramente distinta, pero el género de locura (fingida en la comedia y verdadera en Cervantes) y la intención moral son unos mismos en ambas producciones. Es una obra bien desarrollada, en la que el autor pinta con precisos rasgos el egoísmo de los hom­bres, la injusticia de la suerte y la desdicha en que viven la virtud y el mérito. La co­media sobresale por su elegancia, y como toda la obra de Moreto es un modelo en el terreno de la forma atildada y pulcra.

J. M.a Pandolfi