Libro del Caballero et Del Escudero, Juan Manuel

Obra narrativa del escritor español Juan Manuel (1282-1348), escrita hacia 1326 y conservada en estado fragmentario (la obra presenta una laguna que abarca, en la edición de Gayangos, desde el principio del cap. III hasta el final del cap. XVI). El autor nos dice que compuso este libro «en una manera que llaman en Castiella fabliella», pero los elementos didácticos superan, por completo, a los estrictamente narrati­vos.

Un escudero, cuando se dirigía a las cortes que había convocado un honrado rey, encuentra a un caballero anciano que le en­seña cuál es el estado mejor del mundo y le instruye sobre «qué cosa es la caba­llería». Sigue, a este tratado caballeresco, una pequeña enciclopedia en la que el an­ciano caballero, que hace vida de ermi­taño, trata de Dios, de los ángeles, del Pa­raíso, del Infierno, de los cielos, de los ele­mentos, de los planetas, del hombre, de las bestias, aves y peces, de las hierbas, árboles, piedras y metales del mar y de la tierra. El caballero muere y el escudero asiste, respetuosamente, a su entierro. «Et después fuese para su tierra do fue muy amado et muy preciado, et viseó muy honradamente fasta que Dios tuvo por bien de le levar deste mundo». Nos encontra­mos, pues, con el procedimiento didáctico vigente en la época y que volveremos a encontrar en El libro de los estados (v.) y en El conde Lucanor (v.).

Un maestro y un discípulo dialogan: el primero da las reglas y enseñanzas necesarias a la per­fecta educación del segundo. El modelo de los primeros capítulos de la obra es el Libro del Orden de Caballería (v.) de Ramón Llull. El mismo don Juan Manuel confiesa esta imitación, aunque sin nombrar al escritor catalán: «Yo don Johan, fijo del Infante don Manuel, fiz este libro, en que puse algunas cosas que fallé en un libro, et si el comienço dél [es] verdadero o non, yo [non] lo sé, más me paresció que las razones que en él se contenían eran muy buenas, tove que era mejor de las scrivir que de las lexar caer en olvido. E otrosí puse y algunas otras razones, que fallé scritas, et otras algunas que yo puse, que pertenescían para seer y puestas». El plan de la segunda parte del libro coincide, inicialmente, con el Félix o Libro de mara­villas (v.) del mismo Llull, pero, en la exposición del escritor castellano, no hay nada que recuerde de una manera directa el peculiar tecnicismo del autor catalán.

Don Juan Manuel, unos años más tarde, alude a esta obra en el Libro de los esta­dos: «Et como quier que este libro fiz don Johan en manera de fabliella, sabed, señor infante, que es muy buen libro et muy provechoso, et todas las razones que en él se contienen son dichas por muy buenas palabras et por los muy fermosos latines que yo nunca oí decir en libro que fuese fecho en romance». Estas palabras son un testimonio evidente del cuidado con que el autor trabajó el estilo del Libro del caba­llero et del escudero.

J. Molas