La Madre, Máximo Gorki

[Mat’]. Novela rusa de Máximo Gorki (Aleksej Maksimovič Pekšov, 1868-1937), publicada en la revista «Zna-nie» («El saber») en los años 1907-1908. Es una de las novelas más populares del escritor y ocupa en su obra un lugar notable por ser la mayor entre las de carácter re­volucionario.

La protagonista es la vieja Pelagia Vlasov, que ha pasado su vida en la miseria, sufriendo en silencio, conven­cida de que no podía ser de otro modo. El marido, un obrero siempre borracho, la ha pegado brutalmente durante años y años, hasta el día en que la muerte se lo lleva. Pero Pelagia tiene un hijo, Pablo, joven obrero inteligente, ávido de saber, devoto de la causa revolucionaria sobre todo por­que se rebela contra la ignorancia y la opresión. Muerto su padre, Pablo empieza a llevar a su casa opúsculos y libros prohi­bidos, a recibir amigos, dedicados como él a la causa revolucionaria, y la vieja Pela­gia, que al principio no entiende nada de sus discursos, lentamente siente nacer en su interior el sentimiento de la libertad y del derecho a la vida, y participa cada vez más de las ideas de su hijo y de los amigos de éste, hasta intentar encargarse, cuando Pa­blo es arrestado y desterrado a Siberia, del papel que éste representaba. La persecu­ción de la policía pasa del hijo a la madre, y cierto día en que ella marcha a otra lo­calidad para difundir las ideas a cuya pro­pagación, después del sacrificio de su hijo, se ha entregado por completo, es pisoteada, injuriada, martirizada, hasta que el mismo martirio, que sólo arranca de ella frases de rebeldía ante la multitud, la convierte en símbolo de la idea revolucionaria.

«Monu­mento de su época», como ha dicho la crí­tica rusa, La madre, artísticamente, es, sin embargo, una de las obras de Gorki menos logradas, por el tono- retórico y ampu­loso con que los obreros, que son sus pro­tagonistas, exponen las ideas del mismo au­tor. Sólo desde el punto de vista psicoló­gico hay páginas de las mejores del escri­tor, especialmente en la descripción de los personajes secundarios; de los dos pro­tagonistas, Pablo es el tipo algo conven­cional del revolucionario, y su madre una figura excesivamente idealizada.

E. Lo Gatto

Máximo Gorki es conocido y amado por su humanidad, por la fuerza de su arte, por su penetración en los problemas funda­mentales que forjan el espíritu del hombre moderno y sobre todo por su innato senti­miento de simpatía hacia los derrotados. (Deledda)