Parikṣit

Legendario rey indio, cuya historia se narra en el Mahābhārata (v.). Una vez, durante una cacería, mientras se­guía los rastros de una gacela herida, el rey Parikṣit se encontró con el asceta Samīka que, fiel a su voto de guardar silencio, no contestó a las preguntas de aquél.

Parikṣit lo, arrojó sobre el cuello de Samīka una ser­piente muerta. El virtuoso asceta soportó pacientemente la ofensa, pero no así su hijo, Sṛngin, el cual, indignado por la burla de que aquél había sido objeto, mal­dijo a Parikṣit y profetizó su muerte dentro de siete oías, a consecuencia de la mor­dedura del rey de las serpientes, Takṣaka. Samīka, dolido de ello, lo hizo saber a Parikṣit, quien tomó las oportunas medidas para aislarse en un palacio construido adre­de sobre una sola pilastra. El brahmán Kāśyapa, informado del terrible peligro que amenazaba al rey, se dirigió al palacio para curarlo de la mordedura del rey de las serpientes.

Pero éste se le presentó du­rante el camino y, dándose a conocer, logró disuadir a Kāśyapa de su propósito, regalándole inmensas riquezas. A continuación, Takṣaka encargó a varias serpientes dis­frazadas de ermitaños que se presentaran al rey Parikṣit y le ofrecieran otros obse­quios mientras él, bajo la forma de un gusano, escondido en uno de aquéllos, pe­netraba en el palacio. Cuando el rey lo vio, se burló de él y por mofa, mientras el sol se ponía y él consideraba que había pasado el plazo fijado en la maldición, co­gió el gusanillo y se lo puso en el cuello.

Takṣaka recobró entonces sus dimensiones y, mordiendo al rey, le dio muerte. Esta historia, como otras leyendas brahmánicas contenidas en el Mahābhārata, pone de re­lieve el poder asceticobrahmánico repre­sentado por Sṛngin y Kāśyapa, como su­perior al de la casta guerrera a la que pertenece Parikṣit.

M. Vallauri