Cartas de París, Ludwig Borne

[Briefe aus Paris]. Obra de Ludwig Borne (pseudónimo de Lób Baruch, 1786-1837) que tuvo enorme reso­nancia en alemania y ejerció directa in­fluencia en la vida política de su país. Borne se había trasladado a París en 1830, impul­sado por el deseo de vivir personalmente en la ciudad que había conocido las jorna­das de la revolución de julio, y desde París escribió sus Cartas, que se publicaron en tres etapas; en otoño de 1831, 1833, 1834. El autor anota en ellas, a medida que se le ocurren, sus pensamientos, el relato de lo que hace y de lo que ve; sucédense en con­fusión juicios literarios, impresiones de via­jes, críticas teatrales: pero así como el centro de sus pensamientos y de sus pre­ocupaciones está ocupado por problemas po­líticos, sus consideraciones y exhortaciones a alemania dan el tono a sus cartas, que se pueden valorar como verdaderos ensayos de polémica política. El sentimiento que predomina en ellas es la amargura de ver a alemania incapaz de rebelarse contra los gobiernos tiránicos, de hacerse libre e in­dependiente; desde la tierra extranjera que ha osado rebelarse, el escritor lanza sus exhortaciones. Borne es tenido por uno de los primeros prosistas que usaron el llamado estilo periodístico, por su tono despreocu­pado, agresivo, y por su irreprimida espon­taneidad. De él los escritores de la joven alemania aprendieron un modo de escribir impetuoso, fuerte, enfático, que a menudo pasa al insultó; de él aprendieron la violen­cia de juicio, la actitud iconoclasta contra las más altas autoridades del mundo político y literario. Una de las mayores culpas de Borne fue la lucha que entabló junto con otros escritores contemporáneos contra los admiradores de Schiller y Goethe, especial­mente para rebajar la grandeza de éste, en cuya tranquila y serena espiritualidad él sentía uno de los mayores obstáculos en su camino de «aspirante a revolucionario». Con todo, Borne ha tenido con sus Cartas una importancia no despreciable en la historia política interior de alemania; sus escritos inflamaron a la juventud, y contribuyeron a preparar la atmósfera de entusiasmo que había de conducir a la revolución del 48.

E. Rosenthal