Argentina Manuscrita, Ruy Díaz de Guzmán

De Ruy Díaz de Guzmán, es el más antiguo libro de autor nativo, escrito en el Río de la Plata. Se la ha llamado tradicionalmente Argen­tina manuscrita para distinguirla de la «Argentina impresa», de Martín Barco de Centera (v. Argentina y conquista del Río de la Plata); Paúl Groussac, de una frase del prólogo, infirió que el título de la obra debió ser Anales del descubrimiento, po­blación y conquista de las Provincias del Rio de la Plata. Su autor fue un mesti­zo, Ruy Díaz de Guzmán (1554-1629), hijo de uno de los primeros conquistadores, Alonso Riquelme de Guzmán, y de una de las hijas mestizas del gobernador Domingo Martínez de Irala.

Ruy Díaz dedicó su cró­nica a Alonso Pérez de Guzmán, Duque de Medinasidonia, de quien su padre había sido paje, y la fechó en Charcas, el 25 de julio de 1612. Es lástima que el relato no alcance al período histórico que el autor vivió como conquistador y poblador. En el primero de los tres libros que componen la obra se cuentan los sucesos comprendi­dos entre el descubrimiento del Río de la Plata — que el autor fecha por error en 1512 — y la fundación definitiva de la Asunción en 1541; es decir, los tiempos de Juan Díaz de Solís, Sebastián Gaboto y Pedro de Mendoza; en el segundo, los quin­ce años inmediatos al gobierno de Alvar Núñez Cabeza de Vaca, y al de Irala, que lo sustituyó después del motín de San Mar­cos; y en el tercero, los acontecimientos inmediatos hasta la llegada del Adelantado Juan Ortiz de Zárate y la fundación de San­ta Fe (1573). Ninguna copia nos ofrece la cuarta parte prometida anteriormente. Las fuentes de información son casi exclusiva­mente orales: el autor escribía sin libros ni documentos, y usa para su narración una prosa en la que no puede señalarse la más leve afectación literaria. Es obra concilia­toria, donde tratan de armonizarse las di­vergencias entre las facciones de Alvar Núñez y de Irala, ambos parientes del au­tor, quien coloca en lugar sobresaliente a su padre y a sus amigos. Se conservó en copias muy numerosas y divergentes— unas diez se han individualizado —, derivaciones tardías del original perdido. La Argentina gozó de gran crédito como la más fidedigna historia del Río de la Plata en el si­glo XVI, hasta que la crítica del siglo XIX puso de manifiesto sus defectos: el más grave, la cronología, siempre errónea.

No puede negarse al autor el mérito de haber intuido, sobre la historia fragmentaria del Tucumán y del Río de la Plata, la unidad futura, organizando por primera vez tradi­ciones orales deshilvanadas y confusas. En­tre las ediciones, la primera es la de Pedro de Angelis (Colección de obras y documen­tos relativos a la historia antigua y moder­na de las provincias del Río de la Plata, t. I, Buenos Aires, 1836) que ofrece un tex­to poco cuidado; la mejor es todavía la de Paúl Groussac («Anales de la Biblioteca», Buenos Aires, 1914, t. IX), cuya introduc­ción es el más completo estudio biobibliográfico. Muy pocos datos nuevos han podi­do añadirse desde entonces: véase Enri­que de Gandía, Ruy Díaz de Guzmán y la Argentina en la «Revista del Instituto Ar­gentino de Ciencias Genealógicas», Buenos Aires, 1943, II, núm. 2, págs. 125-161.

J. Caillet-Bois