Alexíada, Ana Comnena

Gran obra histórica en prosa en quince libros, que fue terminada en 1148, de Ana Comnena (1083-?) hija mayor del emperador Ale­jo Comneno, que reinó desde 1081 a 1118, en uno de los períodos más espléndidos de la potencia y la cultura bizantinas. Fue pu­blicada en París en 1651. Como se ve ya por el título (Alexíada es como decir «la epopeya de Alejo»), la obra de Ana es toda ella una glorificación de su ilustre padre, cuyas hazañas narra desde 1069 a 1118, con referencias a hechos o acontecimientos ante­riores, mostrando cómo, con su prudencia, había dado nueva potencia a Bizancio. Na­turalmente, la intención de panegírico, jun­to con el afecto filial, cargan, alguna vez, la mano de la autora y velan la verdad. Pero es menester confesar que su información es cuidadosa y exacta (fundada también en documentos oficiales, en tradiciones orales digna de fe, en crónicas latinas de la época, como en lo referente a Roberto Guiscardo), por lo que esta obra constituye una de las más preciosas y autorizadas fuentes para este período de la historia bizantina,  la cual revive en uno de sus períodos más espléndidos por su civilización, en toda su ostentación fastuosa, en su aristocrática cultura, en su profunda religiosidad, en la orgullosa conciencia de su superioridad so­bre el Occidente; de ahí el odio y el des­precio burlón contra los bárbaros cruzados, francos y latinos.

A diferencia, también, de la opinión de los occidentales, de que tan­tos males eran para Bizancio justo castigo por su impío cisma respecto a Roma, Ana afirmaba, orgullosamente, que mientras Bi­zancio permanezca fiel a sus tradiciones y a su patrimonio de fe y de cultura, no ten­drá nada que temer de sus enemigos. La profunda y variada cultura de Ana se transparenta en toda la obra, por su lengua clasicista y por sus frecuentes citas directas de los grandes historiadores más admirados por ella: Tucídides y Polibio. También sus dotes de escritora son muy notables, sobre todo en las descripciones de las fastuosas ceremonias de la corte bizantina; y es muy personal y femenino el gusto por el dicho sutil y punzante, su viva complacencia en la chismografía y la pompa cortesanas y el orgullo aristocrático por su nacimiento y su cultura; todo lo cual hace de ella una de las figuras más interesantes y significativas del renacimiento bizantino. Edic. y trad. francesas de B. Leib (Taris, 1937-1945); trad. italiana de G. Rossi (Milán, 1846-49).

R. Cantarella