Viajes de Sindibād, Anónimo

[Asfār Sindibād]. En la actual colección árabe de Las mil y una noches (v.) ha sido incluida esta célebre obra, que originariamente debía de ser in­dependiente, conocida en español con el título de Simbad el marino. Se compone de un prólogo y siete cuentos: un mozo de la Bagdad de Harūn al-Rasīd, en un día de mucho calor, se detiene, cansado por su carga, delante de la puerta de un lujoso palacio y empieza a quejarse de su dura vida; el dueño de la casa, el rico mercader Sindibād, le invita a que pase, le da algo de comer y luego narra a él y a sus huéspe­des, en siete días seguidos, las maravillosas aventuras de sus viajes por mar, después de los cuales llegó a la estable riqueza y al tranquilo bienestar de que ahora disfruta.

Todos estos viajes Sindibād los emprende empujado por el demonio de la ganancia y de la aventura: embarcado en un buque mercante, naufraga y tras muchas peripecias se encuentra en una isla desierta; aquí empieza su odisea. Una vez va a parar, con algunos compañeros suyos, a la casa de un monstruo de un solo ojo, que los captura y devora a algunos de ellos, y los de­más lo ciegan más tarde. En otra ocasión consigue hacerse levantar en vuelo por el gigantesco pájaro al-Rūh, que lo deposita en el valle de los diamantes, del que consi­gue evadirse con una nueva estratagema. En otra aventura llega a la isla de los desnu­dos; éstos dan a sus compañeros una co­mida envenenada; pero Sindibād es salvado por los colectores de pimienta, y tiene más tarde otras aventuras en aquel país, donde llega a ser yerno del rey, y corre el riesgo de morir sepultado vivo, según el uso local, con su mujer muerta; en otro viaje cae en manos del viejo del mar, que le obliga a llevarlo a hombros, hasta que Sindibād logra quitárselo de encima emborrachándolo y matándolo…

Las más arriesgadas aventu­ras tienen siempre un alegre final, con el retorno del viajero, casi siempre rico en dinero y piedras preciosas, a su país. Algu­nos trozos de estos Viajes recuerdan de una manera asombrosa episodios de la Odisea, hasta el punto que hubo quien supuso la existencia de una versión árabe en prosa del poema homérico, que el autor del Sindibād utilizaría; el resto pertenece al común patrimonio de la literatura paradojográfica. Pero el fondo de los fantásticos cuentos es más real que lo que a primera vista parece, y refleja las experiencias de los audaces navegantes y mercaderes musulmanes de la Alta Edad Media en el Océano índico. Se cree, además, que entre las fuentes di­rectas del Sindibād hay un libro de recuer­dos y de viajes de un marino persa del siglo X. Alusiones a usos de pueblos semi­bárbaros, a especias y productos tropicales, localizan algunas aventuras en la India, en Ceilán, en el Archipiélago Malayo; allí lle­gaban’, efectivamente, los buques de explo­radores árabes y persas que. zarpaban de Basora, como Sindibād, hacia la riqueza y a veces hacia lo desconocido. La redacción definitiva de los viajes, debido a un deseconocido autor de discretas capacidades literarias, no es posterior al siglo XII aproxi­madamente.

F. Gabrieli