Winckelmann y su Siglo – Cartas y Artículos al Cuidado de Wolfgang Goethe, Johann Joaphim Winckel¬mann

[Winckelmann und sein Jahrhundert, ln Briefen und Aufsätzen herausgegeben von Goethe]. Obra publicada en 1805, compuesta de 27 cartas de Johann Joaphim Winckel­mann (1717-1768) dirigidas a su amigo Berendis, de un estudio de Hans Heinrich Meyer (1760-1832), «Esquema de una historia del arte en el siglo XVIII», y de tres «Esbo­zos para un tratado acerca de Winckelmann», uno de los cuales está escrito por Goethe (1749-1832), el otro por Meyer sobre el desenvolvimiento artístico de Winckelmann y el último por el filólogo Friedrich August Wolf (1759-1824) acerca de su valor cien­tífico.

De éstos, el más importante es el primero, que sin seguir un orden cronoló­gico ilumina la personalidad de Winckel­mann en todas las manifestaciones de su vida científica y privada, hasta el punto de conferir al retrato una particular vera­cidad. La figura de Winckelmann reflejada en la poliédrica mente de Goethe es sutil­mente analizada y valorada en cada aspecto suyo: ya sea en Dresde, ya en Roma, bien situada en el ambiente que le era propio, entre sus maestros, amigos, bienhechores, admiradores, con Mengs, el conde Bünau, los cardenales romanos, especialmente Albani, trazados hábilmente como figuras de fondo. Pero el comentario de la aguda observación estética y de la consideración filosófica es lo que añade a la obra solidez y valor doctrinario, y hace de Winckel­mann la viviente fórmula del clasicismo de Goethe: el hombre como perfección de armonía que se eleva por encima de la naturaleza y crea con el arte divino la be­lleza.

Abre el volumen la dedicatoria de Goethe a la duquesa Amalia, que había facilitado las cartas de su propiedad, y lo cierra un apéndice que ordena cronológica­mente el epistolario de Winckelmann, dán­dole así forma unitaria. Cinco años después de cesar la publicación del Propyläen (v.), esta obra atestigua la invariable y absoluta veneración de los «Amigos del Arte de Wei­mar» por su maestro, cuyo nombre era un símbolo en la lucha contra la interpretación estética de los románticos.

G. F. Ajroldi