Viajes por los Alpes, Horace-Bénédict de Saussure

[Voyages dans les Alpes]. Obra del francés Horace-Bénédict de Saussure (1740-1799), publicada en cuatro volúmenes desde 1779 a 1796. Saus­sure no era un alpinista y subía a las más altas montañas tan sólo para hacer obser­vaciones científicas, alcanzando alturas que hasta la fecha nadie había alcanzado. Fue el primero que estableció con precisión, mediante sucesivas observaciones en distin­tas altitudes, la progresiva disminución de presión en relación a la altura, observando sus efectos sobre el hombre y los animales.

El libro es la exposición de estas experien­cias científicas y alpinistas. Nacido en Gine­bra, Saussure estudió allí, y en los alrede­dores del lago efectuó sus primeras ascen­siones: la Montagne des Voirons y el Mole (848 metros). Fue luego a Chamonix, donde subió al Montanvert y de allí alcanzó el glaciar des Bois y du Taléfre. Nos describe sucesivamente las Aiguilles de Chamonix, una tentativa en la Biaitiére, y otras bellas escaladas para alcanzar las cumbres del Aiguille du Plan y du Midi, que fracasaron. Se llega de este modo, tras algunas trave­sías de Francia a Italia y viceversa, a la escalada del Mont Blanc. Saussure no llevó a cabo la primera ascensión de esta mon­taña, que llevaron a efecto un montañés y un doctor de Chamonix: L. Balmat y A. Paccard. Pocos días más tarde Saussure llegó a Chamonix, cuando ya se había rea­lizado la tercera ascensión; pero a él le bastaba con ser el primero en hacer sus observaciones científicas en la cumbre más alta de Europa.

Con doce guías partió para el Mont Blanc. Alcanzada la cima, mandó plantar la tienda y por un día entero se dedicó a sus experiencias científicas, de las que sacó datos que, comparados con los que recogiera algún tiempo atrás en Bretaña a nivel del mar, le permitieron establecer la exacta altitud del Mont Blanc, y numerosos otros datos científicos. La originalidad de esta obra estriba en la alternancia de noti­cias rigurosamente científicas con sabrosas notaciones de costumbres (véase, por ejem­plo, la descripción del Chamonix de sus tiempos) y con apuntes vivos y personales.

F. Dusi