Viajes, Pietro della Valle

[Viaggi di De lia Valle], Obra de Pietro della Valle (1586- 1652), llamado «El Peregrino», publicada en 1650, con el siguiente título: Viajes de Pietro Della Valle, el Peregrino, con minucioso informe de todas las cosas observadas en Pilos, descritos por él mismo en 54 cartas familiares desde distintos lugares de su peregrinación. Enviadas a Nápoles al erudito y entrañable amigo Mario Schipano, dividi­dos en tres partes, a saber Turquía, Persia e India, a las que se añadirán, si Dios le concede vida, la cuarta parte, que tratará de muchas cosas notables desparramadas por toda la obra y su explicación.

Las pe­regrinaciones de Della Valle empezaron el 8 de junio de 1614 y duraron doce años; su itinerario fue el de un típico «Viaje al Oriente», aunque con algo más de aventura y riesgo de lo que se acostumbraba en aque­llos tiempos. Esta vez, en efecto, se unen en el viajero, en una atrayente personalidad de «dilettante», el literato, el arqueólogo, el árcade y a la vez el hombre que viaja para olvidar un amor desgraciado y que llama a todo el mundo como testigo de su desgra­cia y de su peregrinación a los lugares sa­grados. El viaje, que se inició con una par­tida «coram populo», no es, pues, sólo una descripción de itinerarios y presentación de lugares y pueblos; gran parte del libro la ocupan las aventuras del mismo autor, entre las que recordaremos su romántico amor por Maani, una muchacha cristiana de Georgia, de la que se enamora al oír hablar de ella en Alepo, y con la que llega a ca­sarse.

Así la aventura enlaza con la obser­vación (a veces incluso con la observación científica), al estilo de un viajero-ensayista muy moderno; diremos además que algunas páginas de la obra (como las famosas sobre las momias egipcias) tienen también el mé­rito de haber planteado problemas que no serán reconsiderados hasta mucho más tar­de. Por la naturaleza del viajar podemos comparar — aparte la diversidad de volu­men — la obra de Della Valle con el Viaje por el Rin del abad Aurelio Bertola. El lector moderno tiene hoy una edición mo­derna del Viaje al Oriente, dirigida por Luigi Bianconi, con un amplio prefacio (Florencia, 1942).

A. Seroni