Viaje Alrededor del Mundo, Louis-Antoine de Bougainville

[Voyage autour du monde en 1766 jusqu’en 1769]. Relación del navegante, francés Louis-Antoine de Bougainville (1729- 1811), publicada en 1771-72. En ella el bri­llante barón — hombre de armas, abogado, matemático — demuestra un carácter aven­turero y lleno de entusiasmo por el mundo de lo desconocido.

Su narración no sólo tiene el valor de documento histórico, sino que al mismo tiempo da la interpretación de la vida de un hombre excepcional, amante de las libres afirmaciones del espíritu y de la audacia más consecuente. Encargado de una expedición útil a la marina francesa para todo desarrollo futuro de comercios y alianzas militares, zarpa de Brest para las Malvinas y hacia el estrecho de Magallanes. Son interesantes las páginas sobre Montevi­deo y Buenos Aires; los contactos con los españoles (a los que cede las Malvinas para evitar una contienda, de acuerdo con su gobierno); las descripciones de las costum­bres de los indios, de los melodramas de Metastasio y de la ejecución de música ita­liana en Río de Janeiro; de los fuegos en el estrecho de Magallanes y de las tempesta­des de la América meridional. Después de haberse encontrado con la extrañísima tribu india de los Pejerreyes, el navegante, que ha dado su nombre a una inmensa bahía, llega finalmente al gran Océano; a causa del viento no consigue desembarcar en la isla de Juan Fernández, inmortalizada por el marinero Selkirk, el famoso Robinson Crusoe (v.).

Son vivacísimos los capítulos acer­ca de la isla de Tahití (Nueva Citera), el desembarco, las costumbres, la religión. Sigue el conocimiento de las Nuevas Hébri­das, particularmente de la isla de los Lepro­sos; en tanto un sirviente de la nave de escolta es identificado — gracias a los sal­vajes— como una mujer que había querido seguir la expedición: he ahí a la primera mujer que ha efectuado la vuelta al mundo. Ricas en pormenores son las descripciones de las islas australianas, las luchas con los ca­níbales, el descubrimiento en Praslin de un campamento inglés en la que será llamada Nueva Irlanda; el contacto con Nueva Bretaña y Nueva Guinea, la descripción de los canguros, en páginas muy ágiles y sabrosas, la llegada a las Molucas holande­sas y los nuevos contactos con el mundo civilizado. Tras haber doblado el Cabo de Buena Esperanza, Bougainville encuen­tra a Carteret, que regresa a Gran Bre­taña después de haber circunnavegado el Globo con un itinerario casi idéntico, pero él le lleva ventaja por una navegación más veloz.

Finalmente, después de dos años y medio de la partida de la nave «La Eno­jada» [«La Boudeuse»] se presenta en Saint- Malo, y un mes después llegará para auxi­liarla «La Estrella» [«L’Étoile»], con servi­cios y escoltas. A esta obra, una de las más vivas en la rica literatura de viajes de la época, siguió el Suplemento (1768-1771), redactado por Banks y Solander. Pero, par­ticularmente importante por las adiciones morales y las observaciones polémicas subjetivas, tiene valor por sí mismo el Su­plemento al viaje de Bougainville (v.) de Diderot.

C. Cordié