Viaje al Congo, André Gide

[Voyage au Congo]. Relación (publicada en 1927) de un viaje de André Gide (1869-1951), a través de las posesiones francesas del África ecuatorial, desde julio de 1925 a febrero de 1926. El via­je, que condujo al escritor, por un largo iti­nerario, de la boca del Congo hasta el lago Chad, es contado con extrema sencillez y admirable agudeza, recordando el estilo clá­sico de los exploradores del pasado.

Aunque esquivando todo intento científico, contiene observaciones de carácter geográfico muy interesantes sobre la flora y fauna del país. Pero la atención del escritor se dirige espe­cialmente a las condiciones de vida de los moradores, observadas con un sentido prác­tico y una sinceridad que hizo de esta sen­cilla relación una decidida y desconcertante requisitoria contra la administración local de la colonia y el bárbaro régimen impuesto en sus «concesiones» por las grandes com­pañías comerciales. El viaje de Gide (quien tenía el encargo de llevar a cabo una espe­cie de libre encuesta por cuenta del Minis­terio de Colonias francés) debe precisa­mente a ello gran parte de su fama, y el autor, con su clarividente energía, consiguió provocar un escándalo, revisiones y refor­mas, aludiendo, por otro lado, a preocupa­ciones más decididamente sociales y polí­ticas que se manifestarían más tarde en Pá­ginas de diario y en La vuelta de la U.R.S.S. (v. Diario). La obra encontró su natural conclusión en una publicación de importan­cia casi igual, aunque menos conocida, que apareció al año siguiente (1928): La vuelta del Chad [Le retour au Tchad]. Gide narra su viaje de regreso (de febrero a mayo de 1926), más rápido y con distintos medios de locomoción, a través de la colonia del Camerún, hasta Duala.

La narración sigue con mayor detalle, deteniéndose para ilus­trar las costumbres y usos de ciertas pobla­ciones (las casas de los Massa, el sultán de Rei Buba) y dedicarse a pintorescas des­cripciones e interesantes episodios, que alcanzan una emoción y una pureza de expre­sión que los hace dignos de figurar entre las páginas mejores de Gide. Es particular­mente notable, en apéndice, un largo y po­deroso artículo que, publicado en la «Revue de Paris» de 1927, despertó una amplia resonancia: La détresse de notre Afrique Équatoriale. Premio Nobel. 1947.

M. Bonfantini