Reflexiones y Máximas de Vauvenargues

[Réflexions et Máximes]. Recopila­ción de sentencias morales de Luc de Clapiers, marqués de Vauvenargues (1715-1747), publicada con otras obras del autor en 1746. Son cerca de quinientas y se añadie­ron muchas más después de su muerte.

Es evidente el modelo de las Máximas (v.) de La Rochefoucauld, pero Vauvenargues se opone al pensamiento de aquél, pues quiere creer en la virtud humana, y alaba la bús­queda de la gloria mediante empresas ge­nerosas. El culto de la gloria, la apología de las pasiones, el activismo, se expresan con fuerza serena y dolorosa en las breves frases, que revelan el cerrado fervor del alma ardiente, doblegada por el destino ad­verso y el cuerpo enfermo. A menudo son confesiones, voces que brotan del fondo del corazón («Los fuegos de la aurora no son tan dulces como las primeras miradas de la gloria»), hechos morales vistos con emoción poética («Los primeros días de la primavera tienen menos gracia que la vir­tud naciente de un joven»). El sentimiento, que en el autor vence ya a la razón clá­sica del siglo XVIII, da su forma y su perfume a las mejores de estas máximas.

V. Lugli

Con Vauvenargues se vuelve a la pureza del idioma, a la serenidad de los pensa­mientos y a la integridad moral. (Sainte-Beuve)

Vauvenargues no es un moralista abs­tracto que observa a los hombres para representarlos. Hasta el fin su objetivo fue la acción. No escribe para ocupar las horas de ocio ni para engañar su impaciencia… Lo que llena su obra son sus deseos, sus aspi­raciones, sus inclinaciones, sus disgustos, sus odios, sus ideales de gloria y de combate. (Lanson)

Estas Reflexiones y Máximas son el vérti­ce de Vauvenargues. La brevedad lo salva de un tono oratorio que perjudica a sus discursos y a sus elogios. Algunos de los caracteres son excelentes y sobre todo el retrato del autor bajo el título: «Clazoméne, ou la vertu malheureuse». (A. Maurois)