Proverbios de Don Sem Tob, Rabí de Carrión

La obra Castigos e Documentos, dedicada al rey Pedro el Cruel por su autor el rabí de Carrión (que vivió en la primera mitad del siglo XIV), y conocida generalmente con el nombre de Proverbios, consta de seiscientos ochenta y seis cuartetas heptasílabas con rima alternada, verso apto para ser recor­dado.

Sé conocían dos manuscritos de esta obra, bastante diferentes entre sí, uno de la Biblioteca Escurialense y otro de la Biblio­teca Nacional de Madrid. Este último fue publicado por Ticknor. Florencio Janer pu­blicó en el tomo LVII de la «Biblioteca de Autores Españoles» una edición crítica se­gún los dos manuscritos. Recientemente se han descubierto otros dos, uno de ellos en lenguaje aljamiado. En 1947 el profesor Gon­zález Llubera publicó una edición de los Proverbios según los cuatro manuscritos. Se trata de una de las muestras de la lite­ratura paremiológica que tanta difusión tuvo en la Edad Media y que tenía que dar lu­gar en España a la proliferación de refra­nes, proverbios, castigos, etc. Pero estos Proverbios tienen un acentuado color orien­tal, están llenos de metáforas que recuer­dan las de la poesía árabe y hebrea, lo que ya hizo sospechar a Menéndez Pelayo que el texto original estaba escrito en hebreo y que nuestros Proverbios son una traduc­ción castellana de aquel texto.

Su origen se encuentra en los libros sapienciales y en las colecciones de proverbios árabes. Véan­se estas dos muestras: «Agua de olor»: «Cuando se seca la rosa,/que ya su sazón sale,/queda el agua olorosa,/rosada, que más vale»; y «Ni es más ni menos»: «Por nascer en espino/la rosa, yo no siento/que pierde, nin el buen vino/por salir del sarmiento./ Nin vale el azor menos/porque en vil nido siga,/nin los enxemplos buenos/porque ju­dío los diga»; y «El placer, en viento»: «Tristeza yo non siento/que más faze pe­nar,/que el plazer, commo el viento,/que se ha de acabar». Las sentencias están expues­tas con agilidad, siempre con un rasgo de melancolía y de resignación e incluso deno­tan un cierto tono fatalista. A su autor se le ha identificado con el escritor hebreo Rabí Sem Tob ibn Ardutiel ben Isaac, autor de varias obras en hebreo. Parece que el libro de Proverbios fue compuesto entre 1355 y 1360.