Escritos Filosóficos y Científicos de Grosseteste

Robert Grosseteste (1175-1253) o Greathead, conocido también por Lincolniensis o Capito en las crónicas latinas, obispo de Lincoln, desempeña un importante papel en la historia eclesiástica de Inglaterra, y fue tan excelente pastor como teólogo y sabio; poseyó un dominio sorprendente de todas las ciencias de su tiempo.

Nacido en Stradbrook, de familia modesta, logró gracias a la generosidad de los amigos poder ir a estudiar teología en Oxford, y probablemente también medicina y derecho. Es asimismo posible que cur­sara sus estudios durante algún tiempo en París; no obstante, hacia 1200 le encontra­mos de nuevo en Oxford, donde, después de haber superado las pruebas de su docto­rado, es nombrado «rector scholarum» o vicecanciller de la Universidad. Probable­mente datan de esta época sus comentarios a Aristóteles. Ante la solicitud del provin­cial de los franciscanos, Agnello de Pisa, se deja nombrar en 1224 rector de aquella orden que acababa de llegar con ánimo de establecerse en Oxford; profesó algunos cursos en el convento de los franciscanos y les exhortó a proseguir sus estudios so­bre la Biblia y las ciencias naturales. Po­seía varios beneficios, a los cuales renun­ció, reservándose tan sólo uno, en 1232, tras una grave enfermedad. Pasó la mayor parte de su vida en Oxford, escribiendo obras matemáticas, teológicas o de estudios bíblicos, y profesando sus cursos, cuyo con­tenido se conserva manuscrito bajo el tí­tulo de Dicta Roberti.

Al morir San Hugo de Wells, en 1235, Grosseteste fue elegido obispo de Lincoln, la mayor y más poblada de las diócesis de Inglaterra. Es entonces cuando empieza una fuerte campaña con­tra los numerosos abusos de la vida cleri­cal y monacal, y gana con ello tantas enemistades que es incluso objeto de una tentativa de envenenamiento. El papa Ino­cencio IV le apoya en su lucha en 1245, pero le retira su ayuda cuando llega enar­decido Grosseteste en 1250 a denunciar también los abusos de la curia romana. En 1252, entra en liza contra el rey de Inglaterra Enrique III, y alcanza la victo­ria. Al año siguiente le toca el turno al mismo Sumo Pontífice, a causa de un nom­bramiento abusivo que este último exigía de él. Parece que el papa reconoció, hasta cierto punto y contra su voluntad, la razón de las amonestaciones que le hizo el obispo. Su saber enciclopédico le valió el so­brenombre de «the great clerk Grosseteste». Su obra literaria es enorme. Es cierto que se le atribuyeron erróneamente muchos escritos, pero aquellos cuya autenticidad no ofrece dudas son ya suficientes para per­mitir que se le considere como uno de los espíritus más fecundos y enciclopédicos de la Edad Media.

Aparte de sus comentarios sobre Aristóteles, Boecio y otros filósofos, poseemos numerosos escritos suyos sobre historia natural, por ejemplo sobre el ca­lor, el movimiento, el sonido, los colores, la luz, la presión atmosférica, el arco iris, el astrolabio, los cometas, la nigromancia, la brujería, etc. y asimismo sobre agricul­tura (Regulae agriculturae per menses digestae). Conocía a la perfección el griego y el hebreo, e hizo traducciones de aque­llas lenguas al latín, así la de los Suidas del falso Dionisio Areopagita (con comenta­rios); en 1242, ante la sorpresa general, dio a conocer su traducción del Testamentum XII Patriarcharum. El original griego de esta obra, que ya Orígenes había conocido, le fue comunicado por John de Basingstoke, que lo había visto a su vez en Atenas. Es lícito asimismo suponer que fue Grosse- teste quien redactó la versión anglolatina de las Epístolas de San Ignacio. Realizó también grandes extractos de glosas he­braicas. Enriqueció los estudios matemáti­cos con los trabajos: De sphaerae, De arte numerandi, etc. Hacia 1231 compuso un escrito de carácter polémico contra los ju­díos: De cessatione legalium. Conocía la medicina, compuso poesías y fue un vir­tuoso del arpa.

Las obras de Grosseteste, que no han sido impresas todavía, llenarían varios volúmenes. Suman un total aproxi­mado de 200 a 300 sermones, de 60 a 70 tratados de mayor o menor longitud, y 147 conferencias o Dictae. Su conocimiento de la Sagrada Escritura es extraordinario y aparecen citas en todas sus obras y cartas. La lista completa de sus escritos, en su ma­yor parte inéditos, conservados en el Trinity College de Cambridge, ocupa 23 pági­nas impresas en 4.°. He aquí algunas de las obras impresas: Colecciones de cartas, ed. por H. R. Luard en Rolls series, Lon­dres, 1861; Commentarius in Dyonisii Aeropagitae librum de Mystica Theologia, Es­trasburgo, 1502; Commentarium in libros Posterium Aristotelis, Venecia, 1494, a me­nudo reeditado posteriormente; Compendium sphaerae mundi (con otros opúsculos sobre las ciencias), Venecia 1508 y 1514; Libellus de Physicis uniis, Nuremberg, 1503; Commentarius in libros physicos Aristote­lis, Venecia, 1506; De Doctrina cordis et speculum concionatorum, Nápoles, 1607; Testamentum XII Patriar charum 1520, Haguenau, 1532, reeditado después frecuente­mente; fue parcialmente traducido al fran­cés por cuarta vez en 1555; un fragmento de Cessatione legalium, apareció en Lon­dres en 1658. Sus obras filosóficas han sido publicadas por L. Baur: Des Robert Grosse­teste, Bischof von Lincoln, philosophische Werke, zum erstenmal vollstandig besorgt, 2 vol. Münster, 1912.