Ensayos de Pirandello

[Saggi]. Con este título ha sido compilada y publicada en 1939, al cuidado de Manlio Lo Vecchio Mus- ti, la producción ensayística de Luigi Pi­randello (1867-1936). Comprende el ensayo sobre El humorismo [L’umorismo], publi­cado en 1908 y aumentado en 1920; los es­critos ya publicados en el volumen Arte y ciencia [Arte e scienza, 1908], esto es: «Arte y ciencia», «Subjetivismo y objetivismo en el arte narrativo», «Ilustradores, actores y traductores», «Los sonetos de Cecco Angiolieri», «Para un estudio sobre el verso de Dante», «Posdata», «Un crítico fantástico» (han sido omitidos dos escritos de ocasión); además otros ensayos sobre Angiolieri (1896), Dante (1916-1921) y Verga (1920-1931), y el ensayo «Teatro nuevo y Teatro viejo» (1923- 1934).

El humorismo constituye la obra crí­tica más importante de Pirandello; fruto de un curso de lecciones en el Instituto supe­rior del Magisterio, el largo ensayo pasa revista sobre todo, a las diversas definicio­nes del humorismo dadas por italianos y extranjeros, y los diversos errores en que se ha incurrido y se incurre a propósito de este complejo estado de ánimo. El humoris­mo es diverso de lo cómico, como es di­verso de la ironía; y tampoco se puede identificar, como pensaba d´Ancona, con la risa entre lágrimas, el fingimiento de mos­trar alegría para ocultar el dolor. Igual­mente equivocada es la opinión de que sea prerrogativa nórdica y fenómeno moderno; cada época y cada país han tenido sus hu­moristas.

Esencialmente el humorismo con­siste en el «sentido de lo contrario», esto es, en una reflexión consciente que critica las_ primeras impresiones y los primeros juicios para revelar, en el objeto que se considera bajo un aspecto risible, la pre­sencia o la posibilidad de una realidad dra­mática o patética. Como tal, el humorismo es expresión compleja y descompuesta, que actúa necesariamente en dos tiempos, e implica una disolución de juicios y senti­mientos que son negados después de haber sido formulados. De aquí el carácter deslabazado y divagador de todos los escritos humorísticos, debido a una alternancia y fragmentación de movimientos directos o re­flejos. Por otra parte el fin de esta refle­xión crítica no es didáctico o moralizador, como ocurre con la sátira, sino que tiende a una más completa visión del objeto; del sentido de los contrarios y de su fatal pre­sencia simultánea se origina una actitud de benevolencia que excluye lo mismo la cólera que la burla, y capta los aconteci­mientos y los nombres en su total comple­jidad.

Diversos pasajes polémicos, especial­mente contra Croce que había criticado severamente la primera edición de esta conferencia, animan este ensayo como, en general, todos los demás. También es una polémica contra Croce el estudio «Arte y ciencia», en que se rechaza violentamente la estética croceana que sitúa el arte en el primer grado de las actividades del espí­ritu, como pura intuición. Observa Piran­dello que, encerrado en esta concepción elemental, Croce no ha comprendido la esencial complejidad del arte, el cual no es sólo conocimiento intuitivo libre de toda referencia intelectual, sino que lleva im­plícito en sí un pensamiento reflejo, o sea científico, a veces inconscientemente, pero también otras veces conscientemente resuel­to en la síntesis artística. Vive en esto, en germen, la justificación de un arte intelec­tual como resultará ser el arte pirandelliano, aunque expuesto de modo más ge­neroso que riguroso.

De particular impor­tancia, y en gran parte decisivos, son los dos estudios sobre Cecco Angiolieri, de los cuales el publicado en Arte y ciencia no es más que una refundición del de 1896. En polémica con Alessandro d´Ancona, que en torno al poeta sienés había creado el mito de la «risa por desesperación», viendo en él la esencia del humorismo, Luigi Pi­randello muestra que la poesía de Angio­lieri era de violento origen popular, anima­da de una sensualidad grosera y elemental, a merced de los instintos, privada comple­tamente del movimiento reflejo y autocrí­tico propio de todo humorismo, y revela su originalidad en haber convertido en mate­ria de poesía los propios acontecimientos de su vida fuese como fuese, con singular inmediatez, con un sentido de la rima y del verso que unen al ímpetu popular el hechizo de la poesía culta. «Para un estu­dio sobre el verso de Dante» y «Posdata» son también polémicos: esta vez contra Fe­derico Garlanda, que había querido poner en excesiva evidencia el elemento aliterativo en el verso dantesco.

Pirandello ex­cluye que aquí la aliteración haya sido in­tencionadamente requerida por Dante para obtener un «mosaico» de sonidos o sinfo­nía, efectos estos que se hallan implícitos en el íntimo sentido rítmico del verso. En «Giovanni Verga», discurso pronunciado en la Real Academia de Italia, ve en Verga el superador del regionalismo naturalista y el que siente el tema de la fatalidad con más inmediata intuición. En «Teatro nuevo y teatro viejo», se hace consistir la perple­jidad con que son acogidas las nuevas ten­tativas teatrales en el propio carácter del teatro, que tiende por su naturaleza a endurecerse en sus temas, de manera que cada innovación viene a romper explícitamente una tradición y una costumbre. Domina en todos estos ensayos la concepción de un arte que pertenece al mismo tiempo a la intui­ción y a la inteligencia y que, como tal, empeña la totalidad del espíritu, la entera personalidad del hombre: aquí se nos mues­tra un Pirandello empeñado en una ansiosa elucidación de sí mismo y que refleja sobre diversos temas los problemas más vivos de su propio arte.

U. Dèttore

Todo el ensayo sobre el humorismo es un preludio rico en momentos lógicos y de sensibilidad agudísima, que en el océano del pensamiento, parece atraída por fosfo­rescencias en las cuales advierte (¿o será también ésta una ilusión?) ora la verdad de Heráclito, ora la de Parménides. (F. Flora)