Ensayos de Emerson

[Essays]. Aunque la mayor parte de las prosas del escri­tor norteamericano Ralph Waldo Emerson (1803-1882) tome la forma de ensayo, el tí­tulo genérico de Ensayos fue dado única­mente a dos volúmenes: al de 1841 (Ensa­yos, primera serie) y al de 1844 (Ensayos, segunda serie). La primera serie, que com­prende doce ensayos se inicia con el refe­rente a la «Historia» («History»), que el autor concibe como la exteriorización del alma común a todos los individuos, porque «el pensamiento es preexistente al hecho» y «los hechos de la historia preexisten en la mente como leyes». La historia es sub­jetiva, mejor dicho, no hay verdadera his­toria, sino biografía, porque el alma no puede conocer lo que no ve o no vive.

La historia civil, la historia natural, la historia del arte y la historia de la literatura, si no son explicadas como historia indivi­dual no son más que palabras. La historia tal como se entiende comúnmente no es más que un vulgar chismorreo de aldea. Sigue el estudio sobre la «Confianza en sí mismo» [«Self reliance»], uno de los temas básicos de la filosofía de Emerson que pro­cede del transcendentalismo de la escuela de Concord. Puesto que la envidia es igno­rancia y la imitación equivale al suicidio, el hombre debe ser él mismo, no importa si para bien o para mal, y debe repudiar el conformismo. La sociedad es una cons­piración contra la virilidad de sus miem­bros. Los obstáculos que hay que vencer son: el terror a la opinión pública, y el excesivo respeto a la fidelidad a sí mismo. El tercer ensayo se refiere a la «Compen­sación» [«Compensation»], idea implícita en el pensamiento optimista de Emerson y enlazada con el concepto de «alma supe­rior». «Un dualismo inevitable» dice «divi­de en dos la naturaleza, de modo que cada cosa no es más que una mitad, y necesita de la otra mitad para reconstruir el todo». El ensayo sobre «Las leyes espirituales» [«Spiritual Law»] presenta otro aspecto del optimismo del autor y se enlaza con el de la «Confianza en sí mismo».

La vida está circundada de belleza, y el hombre no tiene que hacer sino obedecer a la natu­raleza y seguir su propia vocación, despre­ciando a un mismo tiempo esperanza y te­mor. Siguen los ensayos sobre el «Amor», la «Amistad», la «Prudencia», el «Heroís­mo» y sobre «El alma superior» [«Oversoul» ], Es este quizás el ensayo más im­portante, en cuanto desarrolla un concepto de origen platónico que está en el centro del transcendentalismo de Emerson. Esta alma superior es esa naturaleza en cuyos brazos reposamos, esa unidad en que el ser particular de cada hombre está contenido en todos los demás seres y unificado con ellos, esa realidad irresistible que nos obli­ga a ser nosotros mismos y tiende cada vez más a penetrar en nuestro pensamien­to y convertirse en sabiduría, virtud, po­der y belleza. Nosotros sólo podemos intuirla y constituye la fuente de todo nues­tro desarrollo moral e intelectual. Cierran la primera serie los ensayos sobre los «Círculos», el «Intelecto» y el «Arte». La segunda serie, que comprende ocho ensa­yos, se inicia con el referente a «El poe­ta» [«The Poet»]; éste es para Emerson el que tiene un pensamiento nuevo y toda una experiencia que revelar para mejorar a la humanidad. Cada época tiene su experien­cia particular que espera al poeta que ha de darla a conocer.

Siguen los ensayos so­bre la «Experiencia», el «Carácter», las «Maneras», los «Dones», el referente a la «Naturaleza» que es una de las tentativas del autor para formular sus teorías sobre esa materia; la serie cierra con los dos en­sayos sobre la «Política» y sobre «Nomina­lista y realista». Otro ensayo sobre la «Na­turaleza» había sido publicado sin nombre de autor en 1836 y fue reimpreso en 1849 en el volumen, La naturaleza, discursos y conferencias [Nature, Adresses and Lectures]. Nuestra época, según escribe Emer­son, es retrospectiva en cuanto nosotros tenemos de Dios y de la naturaleza una visión de segunda mano que nos llega de las ideas y las experiencias de las gene­raciones pasadas. Es necesario que también nosotros establezcamos una relación direc­ta con el universo. En el volumen de 1848 estaba también publicado el ensayo sobre el «Sabio americano» [«The american Scholar»], que originariamente había sido un discurso pronunciado el 31 de agosto de 1837 en la sociedad «Phi. Beta Kappa» de Horward, e impreso aparte aquel año.

Holmes definió aquel escrito de Emerson: «nuestra declaración de independencia in­telectual». El sabio, siguiendo tanto el an­tiguo precepto de conocerse a sí mismo como el moderno de estudiar la naturaleza, debe interpretar la nueva cultura porque cada época debe escribir sus propios libros, pero también debe obrar, además de pensar y escribir. Objeto de la sociedad es producir individuos perfectos, y la misión del sa­bio consiste en personificar la perfección y hacer uso de la inspiración divina para el máximo bien de sus semejantes. Las otras colecciones de ensayos toman títulos particulares como: Hombres representati­vos (v.), Conducta de la vida [Conduct of Lift], publicada en 1860, y que contenía 9 ensayos sobre: «El destino», «La poten­cia», «La riqueza», «La cultura», «El com­portamiento», «El culto», «Consideraciones por el camino», «La belleza», e «Ilusiones», y la colección Sociedad y Soledad (v.).

Como hemos indicado ya, estos ensayos fueron inspirados por esa filosofía trascen­dental que floreció en Concord entre 1836 y en 1860, y se propuso ser una reacción contra el racionalismo del siglo XVIII, con­tra el esceptismo de Locke, y el calvinismo de Nueva Inglaterra, filosofía de la cual fue Emerson uno de los mayores exponen­tes. Característica típica de estos ensayos es la ausencia de una rigurosa estructura lógica y la frecuencia de intuiciones, a menudo brillantes, a veces profundas, que iluminan casi todos los párrafos con vividos rayos de luz. [La primera traducción espa­ñola es la de los Ensayos, primera serie, por el Dr. Carlos A. Aldao (Buenos Aires. 1896). Existen varias traducciones parciales como la de Siete ensayos por Pedro Umbert (Bar­celona, 1900); Diez ensayos (Madrid. 1926) y Diez nuevos ensayos por Francisco Gallach Palés (Madrid, 1928) que tradujo en estos dos volúmenes la totalidad de los Ensayos de Emerson. La primera versión íntegra publicada en un volumen es la de Los veinte ensayos por Siró García del Mazo (Madrid, 1904). De todas ellas exis­ten numerosas reediciones y refundiciones modernas].

B. Cellini

Emerson era el Jeremías, el Juvenal, el Voltaire y si se prefiere, el Bernard Shaw y el Meneken de su época; escritor y ade­más reformador y profeta. Repito: no me­nos, pero sí más que escritor. Y esto no ha parecido nunca tan claro como en sus ob­servaciones sobre literatura. Dan poderosa­mente en el hito y han sido olvidadas du­rante demasiado tiempo. (L. Lewsohn)