Ensayo sobre el Catolicismo, el Liberalismo y el Socialismo, Juan María Donoso Cortés, Mar-qués de Valdegamas

Es la obra última y más importante del estadista español. Publicado en 1851, después de las agitaciones del 48, el Ensayo fue muy apreciado, incluso por adversarios como Guizot, y por hombres de Estado como Metternich que llamó al autor para dialogar con él cordialmente. Siguiendo la polémica antirrevolucionaria de Bonald y De Maistre, Donoso coloca en la base de la cuestión política una cuestión teológica y ve a la humanidad bajo el im­perio de la teología y de la Iglesia católica, basado en el amor. Cristo triunfó con la caridad, la Iglesia católica, única deposi­taría de su doctrina, triunfa de sus ene­migos con los mismos medios espirituales.

La lucha entre el bien y el mal explica los problemas que agitan perennemente al mundo: son su historia. Para comprenderla es preciso discutir el libre arbitrio y acep­tar la solución que de este angustioso pro­blema de la humanidad ha dado la Iglesia católica. El mundo se ha querido evadir en busca de una solución, que termina en la negación del mismo problema, suprimiendo el objeto. De las teorías de los maniqueos a la de Proudhon, Donoso Cortés no ve so­lución de continuidad. El problema, si se niega, no se resuelve. La rivalidad entre el hombre y Dios sólo se elude con la en­señanza católica que admite el libre albe­drío y junto a él a la Divina Providencia. Sin embargo, en el anti catolicismo, frente al problema moral, el socialismo, hijo del liberalismo, tiene una solución más neta y lógica, porque deifica al hombre. Esta deifi­cación, según enseña la historia, lleva la sociedad a la ruina. La paz y la serenidad se encuentran en la admisión de la respon­sabilidad humana y en la fe en el dogma de la Redención.

Pronto se hizo del Ensa­yo una traducción italiana que corrigió las impropiedades doctrinales en las que Dono­so Cortés, católico, pero seglar, había caído al discutir los dogmas y añadió observacio­nes que más tarde fueron agregadas a las posteriores ediciones españolas de la obra. En Francia el teólogo Gaduel dirigió ás­peras críticas a la obra, pero en Italia la revista «Civiltá Cattolica» (16 abril 1853, págs. 171-188) trató con todo miramiento la tentativa del marqués de Valdegamas que, aunque peligrosa para un seglar en la exposición de los dogmas de la Iglesia ca­tólica cuando el tema le llevaba a ello, era de todos modos una obra compuesta con­sultando a religiosos (benedictinos de Solesnes) y capaz de superar con su estilo y ardor a la famosa refutación del socialismo de Owen escrita por Balmes. B. Sanvisenti

Aún más que filósofo es discutidor y po­lemista; aún más que polemista, orador. No es escritor correcto, pero es maravilloso escritor y habla su lengua propia, ardiente y tempestuosa unas veces, y otras seca y acerada. En ocasiones parece un sofista y es porque su genialidad literaria le arras­tra a vestir la razón con el manto del so­fisma. (Menéndez Pelayo)