Ensayo Filosófico Sobre la Crítica del Conocimiento, Pasquale Gallupi

[Saggio filo­sófico sulla critica delia conoscenza]. Extensa obra filosófica en cuatro libros, cuyos dos primeros volúmenes se publicaron en 1819. Liberándose definitivamente del sensismo y de ’ las tendencias propias del empirismo franco-inglés del siglo XVIII, que habían influido en el pensamiento italiano hasta sus días, Gailuppi se orienta hacia la es­peculación kantiana y tiene el mérito de difundir, por vez primera, en Italia, el sistema del gran filósofo alemán.

Pero el estudio atento y profundo de las obras de Kant le lleva á no compartir sus solu­ciones fundamentales del problema del co­nocimiento a cuya crítica él dedica gran parte de su actividad: Kant había admitido como necesidad absoluta, anterior a todo posible conocimiento, la conciencia del «yo»; pero la idea del «yo» que no pode­mos deducir de la experiencia y no entra en el número de los conocimientos sinté­ticos «a priori», no puede tener validez científica. Ello da lugar al agnosticismo kantiano, contra el cual arremete Gailuppi, que lo interpreta como escepticismo en el ensayo filosófico, volviendo a los primeros orígenes del problema. Analiza primeramen­te (libro I) los conocimientos humanos (¿qué es lo que puedo yo saber?); después (libro II) las facultades del alma (¿soy ca­paz de conocimientos reales?); más tarde (libro III) el valor íntimo de las ideas (¿cuáles son los motivos legítimos de mis conocimientos?) y, finalmente (libro IV) se pregunta cuáles son los límites del co­nocimiento que el espíritu no puede reba­sar sin caer en el error.

Hay un principio que Gailuppi considera absolutamente cier­to y sobre este principio crea su sistema: la idea del yo no es, como pretende Kant, una idea trascendental de la razón, sino que responde a una realidad concreta, cuya certeza reposa sobre el principio cartesia­no del «pienso, luego existo»; de donde, si yo existo como ser cognoscitivo, es indu­dable que debe existir alguna cosa que yo pueda conocer: verdades primitivas, como él las define, y a la vez ciertas, son, en consecuencia, la existencia del «yo» y del «fuera de mí». Sobre esta certeza se basa la legitimidad de la ciencia, que mediante los procesos de análisis y síntesis aplicados oportunamente, puede alcanzar conocimien­tos concretos con pleno valor objetivo. Para obtener tales resultados es necesario se­guir los principios de la evidencia, in­ducciones y deducciones, únicos motivos legítimos de nuestros juicios universales. Si no seguimos tales procesos, caeremos indudablemente en el error. Tiene particu­lar importancia en el Ensayo el estudio del problema del error, al cual Gailuppi dedica gran parte del libro IV. Asimismo se estu­dia el problema de causa y efecto: en opo­sición a la solución kantiana, el principio de la causa deriva, según él, de la expe­riencia: juicio sintético «a posteriori», en consecuencia, y no sintético «a priori».

Los diversos problemas sometidos a examen en el Ensayo filosófico, fueron posteriormente completados y profundizados en las obras siguientes y en particular en las Cartas filosóficas (v.) y en las Lecciones de lógica y de metafísica (v.). Si bien no podemos atribuir al Ensayo la importancia que el autor mismo le asignaba cuando se definía como «el autor del Ensayo filosófico sobre la crítica del conocimiento», y por muchas objeciones que se le puedan oponer res­pecto al dogmatismo fundamental en que incurre, a pesar suyo, y por las consecuen­cias ulteriores aparecidas en las obras si­guientes, es indudable que tiene el gran mérito de haber iniciado la orientación crítica en la filosofía italiana.

B. Schick