De la Proscripción de Carlos X y de su Familia, François-René de Chateaubriand

Obra editada en París en octubre de 1831 por François- René de Chateaubriand (1768-1848), exacta­mente con el título De la nueva proposición relativa al destierro de Carlos X y de su familia [De la nouvelle proposition relative au bannissement de Charles X et de sa famille].

El escritor discute la proposición de la Cámara, referente al destierro de los Borbones, sometida el 22 de septiembre del mismo año a una comisión comisióna exa­minar la cuestión más detenidamente. La orgullosa posición del autor, frente a un gobierno liberal y ajeno a todo legitimismo, y no obstante burgués en sus designios y atribuciones, se demuestra incluso con ges­tos personales en defensa de la verdadera monarquía de Francia y en la discusión de las nuevas leyes: su misma conducta futura casi de gjentilhombre del antiguo régimen frente a la actuación del gobierno, explica la testarudez abstractamente legal de su posición de político que lucha contra los Borbones en defensa de la Carta y que luego los defiende cuando ve que con ellos se hunde el principio del legitimismo (y salu­dará con júbilo la caída de la monarquía orleanista con la revolución de 1848).

Desde las jornadas de Julio que consolidaron el triunfo del liberalismo sobre la reacción de los «ultra» hasta los días de la mencio­nada proposición, muchas cosas han suce­dido en la vida de Francia: ahora se pueden observar con mayor serenidad los aconte­cimientos. Pero se hacía necesario un cambio total de estirpe en el reino, y no sólo escoger la rama segundona de los Orleans: puesto que si esta monarquía es electiva, no podrá ser hereditaria sin faltar a los mis­mos principios que la habían defendido. Como herederos de Enrique IV o de Napo­león, el pueblo debería poner en el trono al duque de Burdeos (el deseado Enrique V) o bien al duque de Reichstadt, el hijo del Conquistador. En un año de permanencia en el solio real, Luis Felipe no dio ni feli­cidad pública en el interior ni honra o segu­ridad en las relaciones exteriores: por lo tanto sólo un congreso nacional puede deci­dir la confianza en un gobierno que se con­sidera a sí mismo fundamentado sobre esta base.

Al finalizar, a favor del joven Enri­que V y en nombre del principio de tradi­ción por él representado (calurosas son tam­bién las palabras dedicadas a la gloria de Napoleón: se ha permitido la vuelta de las cenizas del coloso de Santa Elena, pero se excluye el regreso de su familia), hay un postscriptum referente a la ley, promulgada durante la impresión de la obra, que supri­me la pena de muerte del bando ya mencio­nado. La obra finaliza con una peroración apasionada sobre los principios del honor y de la tradición histórica que deben guiar a los franceses en sus actuaciones políticas por la patria y la humanidad.

C. Cordié