Cartas de un Habitante de Ginebra a sus Contemporáneos, Claude-Henri de Rouvroy

[Let­tres d’un habitant de Genéve á ses contemporains]. Obra del economista Claude-Henri de Rouvroy, conde de Saint-Simon (1760-1825), publicada en 1802. El autor afirma la necesidad de iniciar en nombre de Newton una gran suscripción en favor de los que dan su vida por el progreso científico. Es deber de una humanidad que asciende de la oscuridad hacia la luz, orga­nizar la búsqueda del bienestar y la feli­cidad; no la ciega busca de los medios de sustento, sino la racional distribución de tareas y honores abrirá el camino de la nueva generación. Entre las páginas más importantes están aquellas en que Saint- Simon, afirmando que ya no es joven y que ha observado mucho en su vida, apela a los hombres de talento para instaurar una so­ciedad nueva, y pensando en la futura fun­ción de los trabajadores, anhela el momento en que la ciencia alcanzará de cada cual una valiosa contribución a la causa común. Son notables las respuestas a estas llama­das, en particular la de «un amigo». Singu­lar documento-de una concepción del futu­ro es aquel en que se habla de una apa­rición misteriosa y extraña: el espíritu de Dios aparece para afirmar que Roma dejará de pensar que es la capital de la Iglesia, y que el hombre caminará libre de toda creencia hacia la realización de sus ideales. Newton, puesto al lado de Dios, contribuirá a organizar racionalmente las cosas del mundo, y el globo será dividido en cuatro grandes partes: inglesa, francesa, alemana e italiana. Varios reglamentos determinarán los trabajos de cada Consejo en el seno de la humanidad y, finalmente, en el trabajo de todos los hombres el «azote de la guerra abandonará a Europa para no volver a comparecer jamás». La obra de Saint-Simon, reflejando una concepción filosófica fundada en la organización de la sociedad, afirma la inmediata necesidad de fijar las leyes económicas. Su importancia reside en el valor documental de una meditación, basa­da en la idea de renovar la sociedad in­dependientemente de sus factores políticos tradicionales.

C. Cordié