La Vida de Jesús, Ava

Así se titula un poema en medio alto alemán, compuesto en verso en 1130 o en 1140 por Ava, quien, por lo que sabemos, fue la primera poetisa alemana que escribió en lengua vulgar.

El poema narra la vida de Jesús, el adveni­miento del Anticristo, el Juicio Universal y la distribución de  las almas en el Paraíso y en el Infierno. La fuente de que Ava se sirve son los Evangelios (v.), y para una larga digresión sobre los dones del Espíritu Santo se apoya en Hugo de San Víctor. Este poema es una obra de edificación escrita en un estilo que con su ingenua sencillez re­vela una gran fe y la conmovedora partici­pación en los hechos narrados. El Redentor está allí representado, de acuerdo con el espíritu de la mística bernardina, con su humanidad dolorosa y gloriosa, y en su in­finita misericordia hacia los pecadores. El poema de Ava es el poema de la «charitas», que conduce al hombre hacia Dios.

En conjunto la poetisa nos habla de sus dos hijos, uno vivo y otro difunto, que ella encomienda con piadoso afecto de madre a las oraciones de los fieles. Un carácter más dogmático lo ofrece La vida de Jesús, de Friedberg, llamada también Cristo y Anticristo, compuesta alrededor de los años 1120-30, de la cual se han conservado sola­mente algunos fragmentos. El poema debía demostrar la victoria de Cristo sobre el principio del mal. También se conserva fragmentariamente el breve poema El naci­miento de Cristo (1120-40 aprox.). Después de haber narrado, en la parte que se con­serva, el éxodo y el destierro del pueblo judío y los hechos del reinado de David, el autor entra a narrar la infancia de Jesús hasta la presentación en el templo. Cristo y Pilatos es un pequeño poema en dialecto turingio, compuesto a fines del siglo XII. Sólo se ha conservado un fragmento, que desarrolla en forma dialogada la escena entre Pilatos y Cristo, sacada de los Evan­gelios. El texto bíblico es seguido fielmente, salvo algunos añadidos y ampliaciones. La Verónica es un breve poema compuesto hacia 1170-80 por un poeta vagabundo de la Franconia media, que se llama a sí mismo «der wilde man». En él se cuenta toda la vida de Cristo, desde el Nacimiento a la Ascensión, con algunos episodios particular­mente desarrollados, como el del sudario de la Verónica. En cierto sentido es una con­tinuación de este poema otro del mismo autor, cuyas primeras palabras son: «Suce­dió un milagro en Roma»; en él se cuenta que Vespasiano, curado milagrosamente de una enfermedad maligna por virtud del velo de la Verónica, emprende con su hijo Tito la expedición contra los judíos para vengar la muerte de Cristo.

El fin dogmá­tico que el poeta se proponía era celebrar la victoria de Cristo sobre Satanás. Por ello insiste particularmente en la escena de las tentaciones y en el castigo del pueblo deicida. ha Redención [Die Erlosung] es un poema catequístico compuesto por un sacer­dote de Hessen en los primeros decenios del siglo XIV. Habla en él del pecado ori­ginal, del contraste entre la Justicia y la Misericordia ante el trono de Dios y el ofrecimiento del Hijo de Dios de inmolarse por los pecadores, el envío de los profetas a todos los países para anunciar el adveni­miento del Redentor, la vida de María, el nacimiento de Cristo, su vida y pasión, la asunción de María y, por fin, el reino del Anticristo y el Juicio Final. Se trata de una obra de edificación sin pretensiones artísticas, importante, sin embargo, como fuente de toda una serie de representaciones sa­cras. La infancia de Jesús [Die Kindheit Jesu] es un pequeño poema épico al estilo de la poesía cortesana, compuesto hacia los años 1200-1210, por el poeta austríaco Konrad von Fussesbrunnen.

Siguiendo el Evan­gelio apócrifo de San Mateo, cuenta los esponsales de María, el nacimiento de Jesús, la huida a Egipto, la vuelta a Nazareth y los milagros del Niño. Especialmente en las partes noveladas el relato se desenvuelve en forma expedita y convincente, demos­trando en el autor un gusto por lo real y por la escuela de Hartmann von Aue. La Resurrección [Urstende], obra del poeta suevo Konrad von Heimesfurt (hacia 1230), se inspira también en el ideal de la cultura cortesana: conciliar el servicio de Dios con el del mundo. La fuente que el poeta sigue en su narración es el Evangelio apócrifo de Nicodemo. A comienzos del siglo XIV pertenecen dos poemas en los cuales ya se afirma la tendencia a una representación cada vez más realista de la Pasión, y la libre efusión lírica de los afectos que carac­teriza el drama sacro alemán: El Tesoro de Cristo [Cristi Hort], deí poeta estirio Gundacker von Judenburg, y El Crucifero [Der Cruzigere], del silesiano Johannes von Frankenstein.

M. Pensa