Exposición de las Epístolas de San Pablo, Pelagio

 [Pelagii expositiones XIII epistularum Pauli]. Obra exegética del monje de origen irlandés, escrita en Roma hacia el año 410 y en la cual se re­fleja la actitud ideal que le llevó a defen­der aquella concepción suya de la vida re­ligiosa y ética que tomó el nombre de Pelagianismo (v.).La obra, que hasta hace pocos años fue mal conocida, ha sido por primera vez publicada en 1926 como consecuencia de una serie de afortunados hallazgos paleográficos del inglés Alexander Souter.

Las razones que pueden haber impulsado a nuestro autor a escribir este comentario son varias: existía en latín una serie de exposiciones de las Epístolas de san Pablo debidas al escritor conocido con el nom­bre de Ambrosiaster (v. Comentario a san Pablo) y publicadas en Roma entre los años 365 y 380. En realidad se trataba de un comentario de gran extensión que hacía necesaria una exposición más breve. En segundo lugar, Ambrosiaster era un expo­sitor específicamente occidental, cuya acti­tud ante los escritores y las obras griegas era hostil, mientras Pelagio, como se deduce de la lectura de su comentario, conocía y apreciaba las glosas de Orígenes y Teodoro de Mopsuestia. Finalmente y de una ma­nera especial, Pelagio debió pretender oponerse a través de su comentario —como aparece claro después de los estudios del mismo Souter, Alfred J. Smith y, en Ita­lia, Ernesto Buonaiuti — a las concepcio­nes antropológicas y soteriológicas de Am­brosiaster según las cuales el mal y el pecado son inherentes a la naturaleza hu­mana viciada, que puede encontrar su sal­vación sólo a través de la gracia de Cristo.

Ya se ha dicho en el volumen primero de esta obra (v. Pelagianismo) cuáles son las ideas de Pelagio a este propósito. El co­mentario se abre con una introducción general en la cual se expone el tema de todas las Epístolas paulinas; sigue, en otros tantos capítulos, el comentario particular a las trece cartas. A la glosa de cada una de ellas, precede el tema de la misma; después sigue el comentario.

M. Niccoli