Escritos Latinos de San Francisco de Asís

Las obras de San Francisco (1182- 1226) al estar privadas de datos cronoló­gicos, documentan, no la vida del santo, sino el espíritu y el ideal franciscanos. Gran parte de estos escritos (por ejemplo, muchas epístolas y la primera de las tres reglas de la primera orden franciscana, compuesta en 1209 ó 1210, muy breve y que sólo recibió la aprobación oral de Ino­cencio III), se ha perdido.

Nosotros poseemos la llamada Regla I (en realidad II), compuesta en 1221 con la colaboración, por lo que hace referencia a los textos bíblicos, de fray Cesario de Spira: Esta Regula (lla­mada no «sellada» ya que no fue aprobada con el sello papal) consta de veintitrés ca­pítulos, de los cuales el último es^ una plegaria de acción de gracias y de súplica al Señor, y reúne las normas, las amones­taciones y exhortaciones del Santo dirigidas a sus cofrades, las más veces en ocasión de los capítulos.

La Regula II, en reali­dad III (llamada «sellada» puesto que re­cibió la aprobación pontificia el 29 de no­viembre de 1223, de sólo doce capítulos, no es más que una repetición más concisa y ordenada de la precedente, respecto a la cual no presenta — como algunos investi­gadores han querido afirmar — novedades substanciales. Es la que continúa en vigor en la orden franciscana. En el «Testamen­to», escrito por el Santo en vísperas de su muerte e impuesto como parte integrante de la Regla, San Francisco lega a sus co­frades, como el mayor tesoro espiritual, a madonna Pobreza.

En la primera edición completa de las obras franciscanas —la de Wadding —, fueron diecisiete las epístolas reputadas auténticas, pero su número se vio muy disminuido en las ediciones crí­ticas posteriores. Hay que recordar: a) una epístola circular (escrita en 1215) dirigida a todos los fieles religiosos y laicos, en la cual les exhorta a la penitencia y a la práctica fiel de todas las virtudes cristia­nas; b) una epístola «ad quendam ministrum», escrita poco después de 1223, im­portante por su contenido moral; c) una epístola dirigida al Ministro General y a los frailes reunidos en Capítulo, donde se precisan algunos preceptos de gran impor­tancia para el Santo; d) una breve epísto­la dirigida «ad populorum rectores», para invitarlos a no olvidar la ley de Dios y a no dejarse dominar por las cosas tempora­les; e) una breve epístola, dirigida (hacia el 1223) «a todos los guardianes de los Frailes Menores», para llevar a las almas hacia el amor y la adoración de Jesús Sa­cramentado.

Hay luego una carta «a todos los clérigos, referente al culto del Cuerpo del Señor y al decoro del Altar», y final­mente la breve carta autógrafa del Santo a fray León, conservada en la catedral de Spoleto. De dudosa autenticidad, por lo menos por lo que respecta a la forma en que nos ha llegado, es la epístola a San An­tonio, en alabanza y signo de complacencia por las explicaciones de Santa Teología que desarrolló ante sus cofrades. Entre las poesías religiosas latinas se cuentan las «Laudes Domini», que asimismo comprenden una paráfrasis del «Pater Noster» y una especie de salmo alternado, compuesto con pasajes de las Sagradas Escrituras y de la liturgia; las «Laudes de virtutibus» o «Salutatio virtutum»; la «Salutatio B. M. Virginis», en algunos códices separada de la precedente y en otros una a las «Laudes Domini»; las «Laudes Dei altissimi», himno de admiración a la divinidad, cuyo manus­crito autógrafo se conserva en Asís.

Pueden recordarse además entre las obras de San Francisco, las «Admonitiones» o «Verba admonitionis», que contienen consejos del Santo sobre la recta interpretación de la regla, y el «De religiosa habitatione in eremo», para los frailes* deseosos de llevar vida eremítica. La publicación completa de los escritos franciscanos, hecha en 1623 en Amberes, por el analista franciscano Lucas Wadding, con algunas observaciones, cons­tituyó la edición básica para todas las su­cesivas, incluso de las ediciones críticas de L. Lemmens (Quaracchi, 1904) y de H. Bohmér (Tubingen, 1904). [Trad. anónima, en Obras completas (Teruel, 1902)].

A. Cutolo