Epigramas de Teodoro Studion

La actividad poética de Teodo­ro de Studion (759-826), abad y reforma­dor de la orden cenobita, defensor de la libertad de la Iglesia, opositor de la iconoclastia, es, como su producción en pro­sa (v. Escritos ascéticos), reflejo de su acción eclesiasticopolítica. El género que sobre todo usó es el epigrama. La serie comprende diversos grupos. El conjunto más importante es el que describe la vida del convento contemplada desde todos los lados posibles: algunos epigramas celebran la belleza de la soledad claustral y el en­canto de la victoriosa renuncia de los bie­nes mundanos; otros nos dan a conocer con los detalles más minuciosos toda la organización interna del convento.

Hay epi­gramas para casi todos los monjes que cumplen un oficio en la vida claustral, or­ganizada admirablemente: para el maestro de coro, para el maestro de ceremonias, para el administrador, el bodeguero, el ma­yordomo, los enfermeros, los sastres, los zapateros, los panaderos, el portero; para los transeúntes, para los peregrinos que se dirigían al convento y, en fin, para los dormitorios, la hospedería, etc. Otra serie de epigramas se refiere a la lucha por las imágenes. Éstos parten de la descripción de las imágenes, añadiendo frases polémi­cas contra la iconoclastia y enseñanzas dog­máticas que algunas veces no se adaptan a la forma del epigrama y lo hacen afec­tado y frío. Hay también epigramas para iglesias o partes de las mismas (altares, puerta del nártex, santuarios, etc.), epigra­mas funerarios en honor de los santos. Como en las recopilaciones de Jorge Písides (v. Poesías) y de otros epigramistas bizantinos, también en la serie de Teodo­ro encontramos un epigrama «A sí mismo».

En cambio, se excluyen por completo los temas profanos, que ocupan un lugar tan importante en Jorge Písides y en Juan Geó­metra, predecesor y continuador, respecti­vamente, de Teodoro en el género epigra­mático. El metro más empleado es el dode­casílabo, sucedáneo bizantino del trímetro yámbico clásico. El valor de la serie es verdaderamente notable. Para la historia del género representa el punto de unión entre Písides (siglo VII) y los poetas del siglo X, pues desde los tiempos de Heraclio la poesía callaba. Pero tampoco desde el punto de vista estético el valor de los epigramas de Teodoro es pequeño. Entre la nueva retórica y el convencionalismo que invade casi toda la literatura bizantina, la serie de Studion sobresale como algo ex­cepcional y original: se inspira en la expe­riencia real del autor, que pone en las composiciones todo el entusiasmo y el calor que llenan su ánimo, deja transparentar independencia espiritual, cálida humanidad, gran profundidad de fe. Además de los epi­gramas, Teodoro Studion compuso cánticos religiosos, notables por la eficacia de su inspiración y por su forma espontánea y sencilla. En ellos celebra a los santos de la Iglesia oriental, la Virgen y la Trinidad.

S. Impellizzeri