El Caballero del Barrilete

[Le chevalier aun barizel]. Narración anónima francesa de los siglos XII-XIII, que, junto con el Juglar de Nuestra Señora (v.), forma una de las pocas islas místicas en la concre­ta narrativa de los Fabliaux (v.). El día de Viernes Santo, un impío caballero va a confesarse para hacer burla de un ermitaño, el cual, como única penitencia, le ordena que vaya a llenar de agua un barrilete en el próximo arroyo. Por más que el sacrílego caballero se esfuerza en sumergir el barri­lete en la corriente, no consigue hacer que entre en él una sola gota de agua. Desme­moriado y loco, va por todos los caminos con el mágico barrilete atado al cuello, en busca del agua de su penitencia. Pero no la encontrará sino en su mismo arrepenti­miento, cuando, regresando exhausto e irre­conocible junto al ermitaño, éste intercede el perdón de Dios para el mísero pecador, y, descendiendo la gracia a su corazón, el barrilete se llena al fin con sus lágrimas. Desviándose del realismo de los «fabliaux», la narración nos lleva al ambiente devoto de los «mystéres» y de los «miracles».

C. Capasso