El Caballero de Gracia, Tirso de Molina

Comedia sacra de Tirso de Molina (Gabriel Téllez, 1571/84 – 1648), publicada póstuma en la parte XXXI de Comedias de varios (1669), y sobre la que hay un manuscrito en la Biblioteca Nacional de Madrid, que trata el mismo asunto a modo de auto sacramental. La comedia se refiere, en la manera pinto­resca y variada, propia de esta rama del drama de Tirso, a la historia más o menos novelada de Jacobo Gratis o de Trenci, del siglo XVI, fundador del oratorio «del ca­ballero de Gracia», que aun lleva su nom­bre y es famoso en Madrid. El mercedario Fr. Alonso Remón escribió su vida (El ca­ballero de Gracia. Historia imparcial y vin­dicación crítica de este venerable y ejem­plar sacerdote, de F. J. Rodrigo, 1881, reco­ge su datos y los amplía). Tirso compuso una rica sucesión de escenas, en que alter­nan lo mundano y lo sobrenatural, al modo peculiar del arte español. Lucen la gallardía del «gorro de plumas» del Caba­llero, y las gracias del lacayo Ricote, en la escena de unas bodas frustradas, en que éste dice que todas «las mujeres son, / por lo dulce de turrón, / por lo duro de Alicante». Típica de la visión realista del mundo celeste, es la aparición de un ángel «en traje de caballero», que sale a la escena para animar en sus obras pías al protago­nista, y que al caérsele la capa, se le ven las alas, «y vuela». Antonio Enríquez Gó­mez escribió una comedia del mismo título; y en el siglo XIX, Luis Mariano de Larra compuso el Caballero de Gracia, drama tra­dicional (1871) que falsea la historia. Eco de esta obra, se halla en el personaje po­pular, vestido de caballero (pero de su tiempo), que aparece en la popular zarzuela arrevistada La Gran Vía.

A. Valbuena Prat