De la Envidia y de los Celos, San Cipriano

[De zelo et livore]. Pequeño tratado moral del obispo de Cartago, martirizado en 258. Fue escrito en 18 capítulos, entre los años 256 y 257.

Celos y envidia no son — dice San Cipriano — males lige­ros; son causa de los más graves desórde­nes morales y tienen su raíz en la envidia misma del demonio que, orgulloso de su naturaleza angélica y del favor que un tiempo le concedió el Señor, no pudo so­portar sin despecho el hecho de que Dios hubiese creado al hombre a su imagen y semejanza. La envidia es carcoma del alma y del corazón; por ella, se encuentra el tormento de uno mismo en el bien de los demás, es una fiebre que no se puede cal­mar, que graba la señal del furor en el rostro y su veneno en el corazón.

El Señor nos ha puesto en guardia contra este vicio recordándonos que el más pequeño entre nosotros será el más grande en su Reino. Por lo demás, la envidia es totalmente aje­na a esa caridad en la cual San Pablo, en la primera de las Epístolas a los corintios (v.), ha señalado el mayor carisma para el cristiano. La glorificación prometida a los hijos de Dios exige que el hombre se con­forme al orden divino, y, sobre todo, al precepto del amor. A este precio los cris­tianos reproducirán en sí los rasgos de su Padre celestial y hallarán acogida en su Reino. Como en sus demás tratados mora­les, San Cipriano sabe dar particular efica­cia a su palabra, tanto cuando desarrolla ideas o preceptos generales con acompaña­miento de citas de la Biblia, como, sobre todo, cuando se pone en contacto con la realidad o vive de los problemas que, en su sensibilidad de pastor de almas, siente agitarse a su alrededor. Su acento se vuelve entonces más apasionado, su palabra más arrebatadora y persuasiva.

M. Niccoli