Canciones para Ella, Paul Verlaine

[Chansons pour elle]. Conjunto de poemas eróticos de Paul Verlaine (1844-1896), aparecido en 1891, o sea por la época en que el poeta comple­tamente deshecho y enfermo, arrastraba una vida miserable vagabundeando por las calles de París. «Ella», una cierta Esther, de verdadero nombre Philoméne Boudin, había remontado ya la cuarentena y, poco más o menos, era una mujer pública («¡Qué importa tu pasado, hermosa mía y, diablo, qué importa también el mío!»). Mujer de una aspereza sin contemplaciones, la tal Esther explota al pobre Lélian, a quien, por otra parte, engaña descaradamente («Sin duda no me amas como yo a ti / Sé muy bien hasta qué extremo me engañas»). Ver­laine acabó por separarse de ella para ligarse a otra dama de la misma cuerda, Eugénie Krantz, más conocida por Mouton, su nombre de guerra, última compañía de su vida. Desde un punto de vista biográ­fico, Canciones para ella señala, pues, una de las últimas etapas de la decadencia de Verlaine, y la renuncia a sus propósitos; de redención religiosa (no obstante todavía publicará «Liturgias íntimas»); después de haber proclamado poco tiempo antes en «Felicidad»: «¡Siglos, celebrad mis sentidos rescatados!», he aquí que ahora reconoce que: «Ayer fui místico; no lo soy ya (la mujer me ha vuelto reincidente comple­to) / no sin guardar mi absoluto respeto / por los ideales que tuve que negar». Lite­rariamente, el interés de este conjunto de poemas es bastante escaso; el poeta se limi­ta a insistir sobre los temas que ya había tratado en Paralelamente (v.).