Próspera Fortuna de Don Alvaro de Luna y Adversa de Ruy López Davalos, Tirso de Molina

Comedia en tres actos del autor español Tirso de Molina (pseudónimo de fray Gabriel Téllez, 1571-1648), publicada en la Segunda parte de las Comedias de Tirso de Molina (Madrid, 1634), continuada después con una segunda parte titulada Ad­versa fortuna de Don Álvaro de Luna.

Re­cientemente ha sido publicada por doña Blanca de los Ríos en su edición de las Obras Dramáticas Completas del dramaturgo mercedario (Madrid, 1946). Según esta ilus­tre investigadora, tanto esta comedia como su segunda parte fueron escritas por Tirso en colaboración con Quevedo en 1615 y re­fundidas y vueltas a redactar por Tirso solo en 1621. Doña Blanca da como princi­pales argumentos el «vivo reflejo de la realidad histórica» y las reminiscencias que quedaron, en la refundición, de la pluma de Quevedo, y el fenómeno de que en otras obras de Tirso aparezca un tal «Fabio», pseudónimo que usó Quevedo, como es sa­bido (en apoyo de su argumento la inves­tigadora aduce la opinión de Astrana Marín de que la famosa canción A las ruinas de Itálica, v., fue dedicada por el autor a Quevedo).

Tirso dramatiza en esta obra la vida del gran privado de Castilla, que vivía en la literatura y había sido transmitida a través de las generaciones. Pero el hecho de que Tirso se pusiera a escribir dos obras sobre el tema de don Álvaro de Luna fue debido a los sucesos de la «próspera y ad­versa fortuna» de los dos privados de su tiempo: la prisión del duque de Osuna y el suplicio de don Rodrigo Calderón, conde- duque de Olivares. Las alusiones a la actua­lidad política se acentúan en la segunda parte, Adversa fortuna de don Álvaro de Luna, publicada, como la anterior, en la Segunda Parte…, donde los críticos han po­dido ver bajo el personaje del rey Juan II a Felipe IV.