Los Cuatro P, John Heywood

[El título completo es: La comedia de los cuatro P; nuevo entremés y bastante alegre de un peregrino, un ven­dedor de indulgencias, un boticario y un buhoneroThe Playe called the Four Ps; a newe and a very mery Enterlude of a Pal­mer, a Pardoner, a Pothecary, a Pedler]. La tercera edición de esta comedia inglesa de John Heywood (14979-1577?) es de 1569; las dos anteriores no llevan fecha. Se cree que la obra puede datarse hacia 1545.

Los «cuatro P» son: un farmacéutico («Pothe­cary»), un vendedor de indulgencias («Par­doner»), un romero, o sea, un peregrino de Tierra Santa («Palmer»), y un vendedor ambulante («Pedler»). Son cuatro alegres compadres que discuten entre sí: ¿por qué, dice el vendedor de indulgencias, el pere­grino se fatiga visitando santuarios lejanos, cuando puede comprar a buen precio el perdón a la puerta de su casa? Puede lim­piar cien almas por una suma no mayor de la que le cuesta una sola peregrinación. En cuanto al farmacéutico, puede mandar a la gente al paraíso más deprisa que nadie. Después tratan de ver quién dice la mayor mentira: el árbitro será el buhonero. El vendedor de indulgencias cuenta que bajó al infierno para sacar de allá el alma de una amiga suya recién muerta, una tal Margery. Era día de fiesta para los diablos, que celebraban la caída de Lucifer. Todos esta­ban vestidos con gran pompa. Lucifer le acogió bastante cortésmente y se puso de acuerdo con él.

Margery podría irse libre, si le promete que ninguna mujer bajará nunca al infierno: él y los suyos creen, en efecto, que las mujeres les fastidian mucho. El peregrino se asombra ya que, según dice, ha conocido cincuenta mil mujeres y jamás ha visto a ninguna perder la paciencia. Gra­cias a tan sorprendente afirmación, se le declara, con el asenso de todos, vencedor en el debate. Los cuatro P terminan convirtiéndose y especialmente el mercader ambulan­te, que se hace un modelo de devoción. Se trata de una obra según el espíritu de las «moralidades» de la Edad Media.

E. Di Carlo Seregni

Heywood era un fácil y a veces feliz pro­veedor de mercancías para el gusto popular. (T. S. Eliot)