El Enemigo de las Mujeres, Francis Beaumont y John Fletcher

 [The Woman Hater]. Comedia inglesa aparecida anónima en 1607 y atribuida luego por los críticos modernos a la pluma juvenil de Beaumont más que a la de su amigo y colaborador. De todos modos, El enemigo de las mujeres señala el inicio de la producción dramática de ambos autores.

La comedia es, en conjunto, una imitación más bien cruda y pueril del estilo de Ben Jonson. Gondarino está dominado por un odio salvaje hacia las mu­jeres que es su única pasión; y el cómico Lazarillo sólo vive para satisfacer su gula. Otra figura bufonesca es la del mercero ansioso de aprender, especialmente ciencias ocultas, que se convierte en fácil víctima de un astuto estafador y se casa con una mujer de mal vivir creyéndola una dama. Oriana, la noble muchacha calumniada por Gondarino, es una hermana desgraciada de las heroínas, desenvueltas y espirituales, de las comedias shakespearianas.

La come­dia está escrita según el uso de la época, parte en verso y parte en prosa, ésta para los personajes más humildes y para los temas más familiares. El verso es el «blank verse»: endecasílabos no rimados. En la acción se enlazan dos intrigas diversas. El duque de Milán ama a Oriana, hermana del conde Valor. Sorprendida en la calle por un temporal, se refugia en casa de Gondarino, acérrimo enemigo de las mu­jeres, y con alegre malicia finge cortejarle. Gondarino, lleno de odio, la calumnia cer­ca del duque, acusándola de impudicia. Luego, fingiéndose arrepentido, le ruega que se retire por algunos días a una casa suya, hasta que haya remediado el daño que le ha hecho. Oriana consiente ingenua­mente y, junto con su camarera, es llevada a una casa de mala fama. Gondarino con­duce allí al duque y al conde Valor, en­mascarados, diciéndoles que el primero es impacientemente esperado por Oriana. Pero las palabras con que ella le recibe demues­tran claramente su inocencia.

Sin embargo Gondarino continúa afirmando que la mu­chacha carece de pudor y propone al du­que someterla a una nueva prueba. Pero también en ella brillan la honestidad y la pureza de Oriana, y el duque ofrece a la joven su amor y su mano. En alegre venganza, Gondarino ha de sufrir los melindres afectuosos de un grupo de mujeres y pro­meter luego que se mantendrá alejado de toda compañía femenina y jamás intentará arruinar la reputación de una mujer. Aquel mismo día el glotón y bribón Lazarillo ha sabido que en la mesa del duque servirán para cenar un pescado al que él es muy aficionado. Pero mientras Lazarillo, con la esperanza de ser invitado a cenar, ruega a Valor que le presente al duque, éste envía el pescado como presente a Gondarino, quien lo regala al mercero su acreedor, y éste a su vez obsequia con él a la mujer de mala fama cortejada por él y que cree una señora. Lazarillo pasa el día persi­guiendo la deseada golosina y, con tal de obtenerla, acepta casarse con una mujerzuela.

T. Pintacuda Pieracini