El Caballero del Almirez Ardiente, Francis Beaumont

[The Knight of the Burning Pestle]. Obra de los dramaturgos ingleses Francis Beaumont (1584 – 1616) y John Fletcher (1579-1625), representada por primera vez en 1607 y publicada en 1613. Muchos críti­cos la consideran obra exclusiva de Beau­mont. Está compuesta de tres elementos: los espectadores, entre los cuales tienen un papel importante un ciudadano droguero, su mujer y su mozo de botica; la comedia El mercader de Londres; y el drama ro­mántico que da el título a toda la compo­sición. Mientras se representa el Mercader de Londres, el droguero se levanta entre los espectadores y pretende que su mozo de­muestre su habilidad representando un pa­pel caballeresco. La proposición es acepta­da y las aventuras del caballero se combi­nan con las escenas de la comedia, mientras toda la sucesión de los episodios es comen­tada del modo más cordial y entusiasta por el droguero y su mujer, que se han insta­lado en un palco y que a menudo sugie­ren al mozo lo que debe interpretar. En el Mercader de Londres se presentan las aven­turas de Jasper que, enamorado de Luce, hija del mercader Venturewell (Buena­ventura), su patrón, es despedido por éste de la casa porque la muchacha tiene que casarse con maese Humphrey. Jasper con­sigue, sin embargo, raptarla al pretendien­te no amado y reconquistarla incluso cuan­do se la raptan a él, para terminar arran­cando a Buenaventura, con una estratagema (fingiéndose muerto y espectro), el consen­timiento para la boda. La intriga secunda­ria viene dada por la diferencia de opinio­nes entre el padre de Jasper, Merrythought (Almalegre), y su mujer.

Almalegre, el ca­rácter más perfecto de la comedia, está siempre alegre, canta continuamente, sólo quiere tener a su alrededor gente contenta y no pierde el buen humor por ninguna no­ticia. Las aventuras de Ralph, el mozo de botica, se enlazan con estas intrigas, algu­nas veces ayudando la prosecución de la ac­ción, otras con desarrollo independiente. Acompañado por su escudero y por un ena­no, es, entre otras cosas, azotado por Jasper, que le ha robado la enseña del almirez ar­diente (dorado); combate con el fingido gi­gante Barbarroja (el barbero) y liberta a sus supuestos prisioneros, presta sus servi­cios a Pompiona, la hija del rey de Craco­via, pero no acepta su amor para mantenerse fiel a la humilde Susana; se convierte en capitán de las guardias ciudadanas y, al fin, muere. El drama es una sátira de todo; de los actores, de los espectadores (con los comentarios de los dos ciudadanos, preocu­pados por la buena impresión que ha de producir su mozo) y, sobre todo, de los poe­mas caballerescos. Eficacísima es, por ejem­plo, la escena en la que Ralph enseña a sus dos compañeros el lenguaje caballeresco (cortés y valiente caballero, hermosa seño­ra, damisela desolada, desierto, palafrén, etcétera), para escuchar al escudero a quien quiere probar: «muy cortés y va­liente caballero del almirez ardiente, hay aquí una desolada damisela que quisiera comprar medio sueldo de pimienta». Ralph responde: «Satisfazla con modales corte­ses. Ahora cierra la tienda; no sois ya mo­zo, sino mi fiel escudero y mi enano». Qui­zás los tres elementos del complejo juego no estén bien fundidos, pero el equilibrio en la distribución de las partes está siem­pre mantenido y los diversos caracteres tie­nen una unidad y una totalidad que hacen de este drama la verdadera obra maestra cómica de los autores. Sin embargo, el dra­ma no gustó por su evasión cómica del mun­do de la tragedia; mientras tenían enorme éxito los dramas de los dos autores donde abundaban los elementos elegiacos y nove­lescos.

A. Castelli