Proverbios Alemanes

El más anti­guo proverbio en lengua alemana aparece en el Cantar de Hildebrando (v.) (750-800) y dice: «Con la lanza es preciso recibir los dones/Punta contra punta».

Otros prover­bios en alemán se encuentran en las obras de Notker Labeón (m. 1022), esto es, en el tratado latino De partibus logicae y en las traducciones del comentario de Boecio a las «Categorías» (v. Organon) de Aristóteles, en las de los Salmos (v.) y en las de La consolación de la filosofía (v.) de Boecio, pero todos son en gran parte de origen latino. También en latín están escritas las primeras colecciones. La más antigua de ellas es la Fecunda Ratis de Egbert de Lie ja (1000-1040), que comprende cerca de mil proverbios en hexámetros leoninos, en su mayoría procedentes de la Biblia y de la literatura religiosa en general, y de los Dichos de Catón (v.). Están agrupados en «prora», de contenido profano, y «puppis», de contenido serio o religioso. De 1028 es la colección Proverbia Wiponis (lo histórico) y posterior en algunos años es el Otlohs lí­ber proverbiorum; del siglo XII son los Pro­verbia Heinrici y los otros muchos prover­bios esparcidos por toda la literatura.

Espe­cialmente los poetas didácticos hacen mu­cho uso de las palabras concisas de la sabi­duría popular y literaria en sus obras: así Heinrich von Melk, Winsbeke (v.), Freidank (v. Sabiduría), Tomás von Zirclaere (v. El huésped italiano), Hugo von Trimberg (v. El corredor), Teichner, Ulrich Boner (v. La piedra preciosa), Sebastián Brant (v. La nave de los lóeos), y los auto­res polemicorreligiosos como el predicador Geiler von Kaisersberg, Burkard Waldis, Lutero, Hans Sachs, Thomas Murner, J. H. Fischart, etc. Una colección que tuvo mucho éxito y que sirvió de fuente a muchas co­lecciones posteriores son los Proverbia communia sive seriosa (finales del siglo XV) de procedencia holandesa, que están tomados tanto de la tradición popular como de la literaria. Mayor fama en el mundo culto tuvo, sin embargo, la colección de Adagios (v.) de Erasmo de Rotterdam, quien con el título de Adagiorum collectanea reunió 800 proverbios sacados de los clásicos griegos y latinos.

A la sabiduría popular germánica, todavía resuelta en formulaciones lati­nas, se deben exclusivamente, por el contrario, los Proverbia Germaniúa qué en 1508 publicó Heinrich Bebel en número de 600. El mismo carácter nacional tuvo Punicius con su colección publicada en 1513, de 1362 proverbios, de los que una buena parte provienen de la tradición popular de Westfalia. No sólo los humanistas cultivaron con interés este género por imitación clásica, sino que también los protestantes lo halla­ron adecuado para difundir sus preceptos entre el pueblo: Lutero recogió cerca de 500 proverbios y fue un entusiasta de la vasta colección en tres partes (1529-34-48) de su amigo J. Agrícola; Sebastian Franck en 1541 publicó sus buenos 7000 proverbios reuni­dos en una colección de la que se hicieron muchas ediciones hasta fines del siglo XVII; otras colecciones fueron publicadas por Garbuer, Seidel, Neader, etc.

Igual florecimiento tuvo este género literario en el siglo XVIII y las mayores colecciones de esa época son la Proverbiarían copia (1601-03) de Eucharius Eyering, otra de 21.000 proverbios de Federico Peters (1604-05), y la mayor de todas, el Florilegium Politicum (1630-40), de 23.000 proverbios, obra de Lihmann, muy consultada también en el siglo siguien­te y muy familiar a Lessing. Junto a éste se puede recordar otro Florilegium ethicopoliticum (1610-12), de menor importancia, de J. Gruterus. Como medio mnemónico y didáctico con fines lingüísticos fue emplea­do, además, frecuentemente el proverbio en los léxicos alemanes: en la Lengua y sabi­duría alemanas [Teutsche Sprach und Weisheit, 1616] de Georg Henisch, y en la prin­cipal Lengua alemana [Tezistche Haubt Sprache, 1663] de G. J. Schottel, en la que junto a las palabras se encuentran los pro­verbios que mejor demuestran su uso y significado.

Dos colecciones de proverbios latinos con versión alemana publicó J. G. Seybold en 1665 y 77. En el siglo XVIII siguió la gran colección de Andrés Schellhorn (1797) y al principio del siglo XIX la Sabi­duría de la calle [Die Weisheit auf der Gasse, 1810] de J. M. Sailer. Con la afirmación y progreso de la’ investigación historicofilológica en el curso del siglo XIX, las coleccio­nes de proverbios también buscaron apoyos científicos y se compilaron con un método fielmente historicocrítico; desde Eiselein (1840) a Simroca (1881), a Wáchtev (1888), a von Lipperheide, muchos estudiosos cola­boraron en esta tarea; la mayor parte de material se encuentra todavía hoy en los cinco volúmenes de la colección de K. F. W. Wander (1867-80). Interés particular­mente local ofrecen, por otra parte, las co­lecciones regionales de aquel tiempo: tales la de Sailer (1810) para Baviera; la de Sturmeister (1869) para Suiza; la de Prümer (1880) para Westfalia; la de Langer (1879) para Silesia; etc.

M. Pensa