Viaje a Cataluña, Josep Pla

[Viatge a Cata­lunya]. Obra del narrador y periodista cata­lán Josep Pla (nacido en 1897), publicada en 1934. Con el mismo título Pla está refun­diendo el Viatge a Catalunya en una serie de volúmenes. El primero, ya aparecido, se titula L’Empordanet (1954).

Como ocurre con otros libros de Josep Pla, es difícil encasillar el que comentamos dentro de un género literario. El autor confiesa que es un iti­nerario, a la manera de La Biblia en Espa­ña (v.) de Borrow, o Memorias de un turista (v.) de Stendhal, aunque salvando las dis­tancias, confiesa modestamente. La atención de Pla se centra principalmente en las gran­des comarcas de la Cataluña histórica: Empordá, La Selva y Rosselló. Los pueblos de Palafrugell, Begur, La Bisbal, Palamós, Tossa, Lloret, Blanes, Empúries, Roses, Ceret, Port-Vendres, Perpinyá, etc., desfilan por este itinerario. Pla tiene una enorme curio­sidad por todo y en cada pueblo que visita husmea su pasado, observa sus tabernas, sus personajes típicos, sus calles más angostas y apartadas. Así puede hilvanar rápidamente unas notas y darnos una deliciosa visión improvisada y directa, puesto que Pla posee una maravillosa facultad de ambientación. Los paisajes que reconstruye para nuestro deleite tienen un gran valor poético.

Su iro­nía salta inesperadamente a medio camino de una frase. Y nos dice que los excursio­nistas de la ciudad al llegar al campo comen tomillo, romero y las ramas tiernas de pino. Que en la bahía de Roses «maniobraría có­modamente la escuadra inglesa». Que Sant Feliu de Guíxols es «republicano, federal y popular», que en tal pueblo escuchó canciones con música «lerrouxista y valen­ciana». Las agudas observaciones alternan con chistes intelectualizados o con repor­tajes como el del tren de Flassá a Palamós. La gastronomía, el carácter catalán, las puestas de sol, la pesca en Begur, los anar­quistas, los grandes encinares, pasan por es­tas maravillosas crónicas de viaje, pero en un momento Pía nos confiesa que «uno tiene que hacer un esfuerzo terrible para no ver el mundo en forma de artículos».

A. Manent