Sin Dogma, Henryk Sienkiewicz

[Bez dogmatu]. Novela psi­cológica de la vida contemporánea del es­critor polaco Henryk Sienkiewicz (1846- 1916), publicada en 1891. El protagonista, León Ploszowski, es un joven y rico po­laco, precozmente envejecido de espíritu, con los nervios agotados, escéptico y des­confiado. Vive en Roma con su padre. Un día, animado por una carta de una tía suya, que en Polonia se cuida de la admi­nistración de los bienes de la familia, de­cide regresar a su patria para casarse. En­cuentra a la joven hija de su tía, Angela, idealmente cándida, buena y graciosa, y con ella inicia, lentamente, su novela de amor. Pero inesperadamente llamado a Ro­ma, donde su padre está muriendo, cae lentamente en la red de una bellísima aven­turera, Laura Davis. Su prima lejana, triste y perpleja, acaba por ceder ante las in­sistencias de su madre y se casa con un industrial: Kromicki.

La noticia de la boda sacude violentamente a León y le empuja, en el tormento de los celos, a buscar el olvido en una vida despreocupada en París, donde, aunque continuando sus relaciones con Laura, traba relaciones con una can­tante alemana, Clara Hilst. Pero nada con­sigue hacerle olvidar a Angela. Enterándose de que su marido acaba de partir para una larga estancia en el Cáucaso, va a Po­lonia a ver a su bella y virtuosa prima, que, aunque le sigue amando, resiste al ímpetu de su pasión. Cuando él se da cuenta de que una nueva vida late en el seno de la mujer, cegado por los celos, huye a Berlín donde enferma gravemente. Des­pués de curar, regresa a Polonia; la noticia imprevista del suicidio de Kromicki, eco­nómicamente arruinado, por un momento le hace esperar que pronto alcanzará a su amada. Pero el alma sensible de ésta siente tan crudamente la desgracia que enferma y muere. Y León, vencido, parte para Roma y se quita miserablemente la vida.

En toda la novela es profundo el análisis psicológico de todos los protagonistas. León, perfecto tipo de aristócrata escéptico, en­cierra en sí los defectos de la sociedad polaca y de la joven generación de su tiem­po; Angela es una acertada encarnación — no idealización — de la pureza y bondad femeninas, capaz de todo sacrificio y he­roísmo. La pintura magistral de todos los caracteres, mucho más que el argumento, hace de la novela un documento humano y humanamente verdadero, que justifica su gran popularidad en Polonia y en el ex­tranjero. (Premio Nobel en 1905.)

E. Damiani