Quintetos de Boccherini

Según el ca­tálogo dejado por Luigi Boccherini (1743- 1805) suman ciento cuarenta y una compo­siciones, escritas en su mayor parte sólo para instrumentos de cuerda: dos violines, una viola y dos violonchelos (uno de los cuales es a menudo indicado como «violon­chelo alto» y con la clave de contralto, de manera que pueda, en caso necesario, ser sustituido por una segunda viola); sin em­bargo, doce de ellos son concebidos para dos violines, dos violas y violonchelo (Op. 60 y 62), algunos para cuarteto de cuerda y flauta u oboe, y finalmente una serie para piano y cuarteto de cuerda (Op. 56).

Como los Cuartetos (v.) también los Quintetos fueron compuestos en gran parte en Madrid entre 1774-1799. En partitura moderna se hallan sólo cinco: dos del Op. 3 en «do me­nor» y «re mayor», dos del Op. 47 en «la menor» y «mi bemol mayor», y el Op. 13 en «mi mayor» que contiene el célebre Mi­nuete (v.). Desde el punto de vista estético son valederas por lo general las observa­ciones hechas para los Cuartetos. Pero his­tóricamente es menester notar que, mientras el cuarteto para cuerda continuó prospe­rando no sólo por obra del gran trinomio Haydn-Mozart-Beethoven, en los que alcan­za su punto culminante, sino también en el período romántico y más adelante, el quin­teto de cuerda, después del abundante flo­recimiento de Boccherini y el menos nume­roso pero inmortal de Mozart, no se mostró sino en ejemplos dispersos, como el estu­pendo de Schubert, en «do mayor»; mientras que después fue principalmente cultivada la forma del quinteto para piano y cuerda o en otras combinaciones instrumentales.

En general, en el Quinteto de Boccherini es adoptada la forma de cuatro tiempos: por ejemplo, en el en «mi mayor» la sucesión es: «Amoroso», «Allegro», «Allegro con spirito», «Minuetto» y «Rondó»; en el en «la menor», Op. 47 hallamos un «Allegro non molto» (de sabor melancólico y meditativo que casi hace pensar en Schubert), un «Minuetto», un «Largo cantabile» y un «Finale» según el tipo de «rondó». En los primeros tiempos en general se hallan dos temas distintos, en las relaciones tonales que después se hicie­ron rituales en la forma de sonata clásica, a la cual también pertenecen los Cuartetos y los Quintetos; el esquema, en cambio, oscila entre el bipartito de la sonata de Domenico Scarlatti y el tripartito domi­nante desde Haydn en adelante (exposición- desarrollo-reexposición). Hay además una colección de Quintetos en dos solos tiempos: los de la Op. 27 llamada «pequeña» por el autor, y que tienen casi todos un «Allegro» y un «Minuetto».

Algunos quintetos se dis­tinguen además por su carácter pintoresco, como el n.° 4 del Op. 11 del autor (13 según los editores) titulado «Uccellieri» [«Pajare­ros»], con un «allegro» «Los pastores y los cazadores»; en otros se usan temas de otros autores, como en n.° 1 del Op. 42 en que está elaborado el tema de un minueto del Matrimonio secreto (v.) de Cimarosa. Tie­nen gran importancia los quintetos de Boc­cherini por su riqueza de inspiración, por su gracia y por el espontáneo fluir de las partes en contrapunto. Los quintetos para piano son poco conocidos, pero el biógrafo Picquot ensalza su belleza al igual que la de los demás.

F. Fano

La visión de arte de Boccherini se con­servó plácida siempre, surcada de cuando en cuando por algún destello de melancolía romántica, particularmente en los «andan­tes». Como fundamento de su estilo, perma­necieron siempre la gracia y la claridad. (Cesari)