Port-Royal, Henry de Montherlant

La acción tiene lugar en 1664 en un locutorio desnudo de Port-Royal. El jansenismo ha sido condena­do y la autoridad eclesiástica presiona para que las reli­giosas suscriban el «formulario» que reniega de la doc­trina de Jansenio. El espectador asiste a su discusión, a su angustia en espera de la llegada del arzobispo Péréfixe. La postura de sor Angélique Arnauld, sobrina del fundador de la comunidad, que pese a sentir su propia fe anima a las hermanas a resistir, contrasta, por ejem­plo, con las certezas de su protectora, la abadesa Agnés.

Sin embargo, a la llegada del arzobispo las hermanas se niegan a suscribir el «formulario». Entonces él ordena que doce hermanas sean aisladas en París, en el conven­to de los jesuítas. Al final, permanecen en escena sólo sor Angélique y una novicia, sor Françoise. S

or Angéli­que, aunque dominada cada vez más por las dudas reli­giosas y obligada a abandonar Port-Royal, que ha sido siempre la razón de su existencia, sostiene la fe de la nue­va novicia. Pero lo hace con aire tan distante y palabras tan mecánicas que sor Françoise se queda perpleja. Mien­tras sor Angélique se aleja definitivamente, sor Françoise vuelve a entrar en clausura. La escena permanece va­cía hasta la llegada de la nueva superiora puesta al frente de la dirección del monasterio.